El terrible accidente ferroviario de Chinchilla suena a conocido: cinco veces en este año los trenes «estrella» de la industria española se han salido de las vías, lo que sorprende en vehículos que circulan en los países con mayores exigencias de seguridad, EE.UU. y Alemania.
04 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Trenes buenos para malas vías La reiteración de accidentes en estos trenes de seguridad constatada hace pensar en la inadecuación de las vías y los sistemas de control. Un tendido obsoleto es más peligroso para vehículos de mecánica fina que para los convencionales. No utilizar la pregonada inversión en tecnología para defenderse del fallo humano es despilfarrar recursos que, como se ve, no llegan para las necesidades. Las cifras no se ven Empresarios, sindicatos, vecinos, familiares de las víctimas concuerdan en que el tramo del accidente no está en las condiciones que se pueden exigir en el siglo XXI. Los responsables de Fomento responden con las cifras de inversión en mantenimiento, que nominalmente han crecido. Lo que no se ofrece para matizar esos datos son los incrementos de tráfico ni el auge de los costes. Optar por la vistosidad Igual que en las ciudades ya nadie se atreve a derribar lo que estorba y crear un ensanche, y se invierte en cambio en vistosos edificios singulares, también en las infraestructuras de transporte da la impresión de que la prioridad está en las grandes fachadas, es decir, en las estaciones de diseño y el AVE. Con estos criterios, la mayoría del tendido no tiene arreglo. Conservar o ser conservador «Seamos conservadores:paremos de construir carreteras», dice el eslógan del movimiento de los republicanos estadounidenses más próximo a la sensibilidad ecologista. Estos seguidores de Bush explotan una de las paradojas de nuestro tiempo: ser conservador ya no tiene nada que ver con conservar lo hecho, con asentar bien las bases de lo tradicional para crecer sobre seguro. El movimiento continuo Las infraestructuras físicas españolas dan ejemplo de la ilusión del crecimiento permanente, muy similar a eso que en el mundo de los sucesos se llama donación piramidal y que la policía trata como estafa. La política de la obra galopante no combina bien con la política de déficit cero. De esta incompatibilidad surge un mal: el mantenimiento se va al garete. Y con él la seguridad.