LOS INDECISOS van a ganar las próximas elecciones. Las encuestas que se han publicado en los últimos días coinciden en que quienes aún no han decidido su voto tienen en sus manos la gobernabilidad de ayuntamientos y autonomías. Son ellos, en definitiva, los que van a inclinar la balanza hacia uno u otro lado. Los porcentajes en Galicia, a juzgar por el barómetro diario que ha venido realizando Sondaxe para La Voz, alcanzan, en lo que se refiere a grandes ciudades, cifras alarmantes. Casi un 28% de los ourensanos, el 27% de los santiagueses y el 26% de los coruñeses no han decidido aún quién quieren que los gobierne. En algún caso no parece que su opinión vaya a ser definitiva, pero en la mayoría, resultará determinante. Agotadas ya las promesas de mejoras en parques y jardines y en la recogida de basuras, agotadas las descalificaciones de los adversarios, agotadas las denuncias de conspiración, conociendo cómo se ha gestionado el Prestige y el apoyo que se ha prestado en el ataque a Irak, a los indecisos les quedan ya pocas posibilidades para decidirse en función de lo que se les ofrezca hasta el domingo. Ya han escuchado de todo. Y a todos. Ya conocen a los candidatos y cada una de sus ofertas. Ahora es sólo cuestión de sentido común.