Sharon pone objeciones Sacerdotes y calendarios

OPINIÓN

01 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

EL PRIMER ministro israelí, Ariel Sharon, parece empeñado en convertirse en el mejor aliado (e incluso en el animador) de los escépticos que tanto abundan en torno al proceso de paz en Oriente Próximo. Cuando la Hoja de Ruta elaborada por el Cuarteto formado por Estados Unidos, la Unión Europea, la ONU y Rusia ha obrado el milagro de recuperar una esperanza tantas veces truncada por el radicalismo y la violencia, el veterano halcón se está convirtiendo en el belicoso dirigente que menos parece entender la nueva etapa que podría inaugurarse si él mismo lograse poner sobre la mesa un mínimo de confianza y de determinación pacificadora. De momento, y aparte de la violencia habitual de las represalias, el primer ministro israelí sólo ha aportado quince objeciones, que desea ver incorporadas en la Hoja de Ruta. Alguna de ellas es razonable, por ejemplo la que pide fijar un plazo de tiempo sin atentados para empezar a negociar. Sin embargo, las omisiones son clamorosas. ¿Cuándo está dispuesto Sharon a empezar la retirada israelí de los territorios ocupados? ¿En qué condiciones aceptará decretar la «paralización» del movimiento colonizador? ¿Qué contrapartidas inmediatas va a encontrar la buena voluntad de Abu Mazen, jefe del Gobierno palestino, para convencer a Hamás y a otros grupos radicales de que deben renunciar al terrorismo porque es posible un acuerdo? No es cuestión de darle más vueltas a la noria de la violencia. Ya se sabe cómo matan unos y otros, y también lo inútiles que son tales matanzas. El Cuarteto ha puesto las bases para lograr una mesa de negociación práctica y eficaz que pueda ofrecer unos resultados aceptables para ambas partes. Pero esto no ocurrirá sin la presión exterior. La mayor parte de los judíos no cree en la voluntad de acuerdo de los palestinos, y los palestinos no creen en la sinceridad negociadora de los judíos, que debe incluir la creación y el reconocimiento del Estado palestino. El camino ya es bastante difícil. No hace falta que Sharon ponga más objeciones. ¿Tendremos que soportar de nuevo a Irureta dejándose querer por supuestos grandes equipos para luego echarse en brazos de Lendoiro? ¿Pero es que acaso alguien duda que Irureta no irá jamás a ningún equipo grande porque su propuesta futbolística sólo es apta para mediocres? Muchos dirán: «Con Irureta se ganó una Liga y una Copa». Analicemos ambos casos; en cuanto a la Liga, se ganó de auténtico milagro haciendo sistemáticamente el ridículo fuera de casa cuando el Dépor era el mejor con diferencia. En la Copa, se llegó a la final dando pena en eliminatorias como la del Valladolid, y la final la ganaron exclusivamente unos jugadores hipermotivados. Además se han perdido las ligas 2000/01 y 2001/02, en las que el Dépor era favorito pero no tuvo ambición. Cuesta mucho trabajo encontrar en las argumentaciones de Irureta alguna que no sea propia de un auténtico perdedor, esa mentalidad trasladada a los jugadores provoca actuaciones tan sonrojantes como la del domingo en Mallorca. Ramiro Sánchez Espinosa. A Coruña. Como autónomo de la hostelería desde hace dieciocho años soy asiduo lector de prensa día a día siempre atento a temas relacionados con la hostelería, y con respecto a la SGAE he leído de todo un poco ¡Leer para creer! He leído en prensa de varios casos de hosteleros que han sido demandados judicialmente por impago de cuotas a la SGAE, con fallos favorables a los hosteleros, así como he leído la opinión de dos, sí de dos magistrados del Tribunal Supremo que entienden no se debería pagar dicha cuota, hay archivos de periódicos para comprobarlo. Y ya puesto a desahogarme con este pataleo por escrito, diré que en este país la denominación de un aparato de TV es un «receptor», no un «emisor», por lo que entiendo que en el receptor de mi local se recibe la emisión de unos canales de TV que abonan a la SGAE todos los cánones o tasas a las que tienen derecho legal. Por tanto entiendo que al cobrar a la hostelería lo que ya han cobrado incurren en duplicidad de cobro. También he podido leer en una revista que uno de los ejecutivos de la SGAE, el señor Luis Cobos, incluye en sus gastos de representación sesenta euros semanales de peluquería. En base a todo lo expuesto, después de estar pagando mis cuotas durante años, y confiando en la justicia he decidido que cada uno se pague su peluquero. Eso quiere decir que no pago más cuotas de la SGAE hasta que así me lo ordene la autoridad judicial. Teófilo Mejuto Cores. Vilagarcía. Dice Aznar que «a Llamazares y Zapatero los iraquíes les importaban un rábano». No lo sé. Lo que sí sé es que a él le debían importar todavía menos, mucho menos. Porque sólo así se entiende que apoyase sin titubeos una guerra tan cruel, injustificable, y sobre todo, innecesaria. Sólo así es posible comprender que promoviese, con tanta frialdad, la invasión de un país que deja miles de muertos, miles de heridos y una población masacrada al borde del colapso. Por mucho que le disguste, esa responsabilidad es sólo suya (y de su partido). No la puede compartir con nadie más. Así de simple. Así de duro. Lalín. Refírome á información dada este xoves no xornal que dirixe sobre o debate do doble casco na comisión de Transportes do Parlamento Europeo. O pasado martes non só participei na sesión da comisión senón que mostrei o meu acordo co documento que se debatía, e mesmo felicitei á comisaria Loyola de Palacio polos esforzos que realiza para mellorar as condicións do tráfego marítimo. Na sesión reclamei que a construción de petroleiros de duplo casco supuxera o relanzamento da construción de navíos en Izar-Astano. O seu xornal non informou sobre o debatido nesta sesión. Apoiei o documento do Parlamento, a pesar de que, contra o que informa o seu xornal, non porá fin a barcos como o Prestige , posto que se limita a prohibir que ese tipo de navíos monocascos entren en portos da UE a partir de unha determinada data futura. Permítome recordarlle que o Prestige non atracara en portos da UE e que, nos termos estritos do documento aprobado, un navío como o Prestige podería realizar o mesmo recorrido do 13 de novembro e sofrer o mesmo accidente. Precisamente por iso o meu grupo tiña apresentadas enmendas destinadas a impor a obriga do duplo casco tamén aos petroleiros que circulaesn por aguas da UE sen entraren nos seus portos. Estas enmendas non foron aceitadas polos partidos europeus, que asinaron un compromiso co Consello limitando a prohibición, en determinadas condicións, aos navíos monocasco que entrasen en portos da UE. Este compromiso facía irrelevante o meu voto, que sería en todo caso positivo, como anunciei o día anterior. Naturalmente eses partidos, e os deputados populares españois con eles, votaron o mércores contra as nosas enmendas, como sabiamos que ocorriría. A miña presencia importante era o día anterior, cando se debatía o documento. Finalmente, non me parece apropiado que o tono da noticia do seu xornal tenda a indicar que a miña actuación provocara unha decisión contraria aos intereses de Galiza. Camilo Nogueira. Parlamentario europeo polo BNG.