NOS LLEGA que el PSOE ha decidido incluir en su «guía de campaña» el decretazo, la guerra contra Irak y el hundimiento del Prestige . Y no nos llega, pero cabe fácilmente imaginarlo, que el PP ha decidido lo contrario: no incluir (¡ vade retro !) en su guía de la cosa ni al decretazo, ni a la guerra, ni al Prestige . Pobriños. Sí, pobriños todos: los dirigentes del PSOE y los dirigentes del PP, que, en pleno ataque de inocencia vanidosa, y con el sublime revoltijo de soberbia e ingenuidad que es marca del oficio, creen poder decidir ellos solitos qué debe preocuparnos durante la campaña que enseña su jeta en lontananza (o, mejor, en «cercananza») y, ¡lo que es ya el colmo de las cosas caralludas!, que debe llevarnos a votar cuando llegue el turno de hacerlo una vez más. ¡Como si los políticos decidieran de verdad lo que Juan Pueblo habla con Juan Pueblo! Pues no señor: no lo deciden. Salvo aquellos, claro está, que a base de colocarse en el centro de la diana, alcanzan a situarse en el centro del debate. Son los que dicen salvajadas o los que dicen tonterías, los únicos a los que seguimos sin faltar: ese incombustible Arzalluz, por ejemplo, que afirma que los vascos están casi en guerra con España; o ese inimitable Maragall, que se empeña en convencernos de que para solucionar la cuestión vasca ¡hay que abrir la catalana!; o, en fin, esa inenarrable ministra de Asuntos Exteriores, que cree que los islamistas son los nacidos en Islandia y los kurdos los que beben más vino del que resulta razonable. ¿Por qué votarán los españoles (y los gallegos) el día 25? Pues «adepende»: unos porque retienen todavía en su mirada la playa de Carnota tapada por el fuel... y otros porque han vuelto a verla en vacaciones limpia ya de chapapote; unos porque no son capaces de sacarse de la cabeza la imagen de aquel rapaz sin sus braciños... y otros porque se han quedado turulatos a medida que han visto como se las gastaba el tal Sadam; unos, en fin, porque les gusta aquel alcalde o este otro, o les disgusta el candidato del partido verde o del partido colorado... y otros en fin porque ya están hartos de que aquí o allí manden los de siempre o no ven allá o acá que los nuevos tengan seso para sustituir a los que mandan. ¿Qué en qué proporciones? Hombre, no fastidiemos: para eso, precisamente, hay que hacer las elecciones. Para saber como se reparten, justo el día en que las mismas se celebran, los que piensan de una forma y los que piensan de la otra. Muy pocos, en todo caso, tomarán su decisión por lo que digan las guías de campaña. Por eso la mejor instrucción que los partidos deberían dar sería una, breve y clara: por favor, no molestar.