La cuestión regional

PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS

OPINIÓN

24 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA AMPLICACIÓN de la UE reabre con más fuerza el tema regional. El ingreso de países como Malta o Chipre, minúsculos en territorio y población que, por el hecho de ser formalmente Estados, alcanzarán más peso en la UE que Comunidades como Cataluña o Galicia por ejemplo, constituye una disfunción evidente y un nuevo peldaño en el manoseado déficit democrático comunitario. Al igual que en España, el entramado constitucional requiere de tres niveles (estatal, autonómico y local) bien compensados, lo que justifica el Pacto Local, una Europa bien integrada exige también articular los tres niveles de gobierno (comunitario, estatal y regional), otorgando a este último el debido protagonismo. En Maastricht se dieron algunos pasos que, sin embargo, se quedan cortos en el nuevo escenario. Ya se habla de un Legislativo bicameral, con un Senado que represente a las colectividades que integran la UE, Estados y Regiones. Pero siempre, en cualquier modelo, la instancia intermedia se resiste a perder poder.