Las fibras ópticas

| MANUEL-LUIS CASALDERREY |

OPINIÓN

21 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Para enviar preguntas: LAS FIBRAS ópticas, generalmente de vidrio, son conductos macizos y flexibles. Están constituidas por dos cilindros concéntricos (núcleo y recubrimiento) y se utilizan para transmisión de luz (visible, infrarroja), que ha sido modulada con informaciones, sonidos, imágenes. Si la luz penetra en el núcleo de la fibra con el ángulo apropiado, sufre el fenómeno de la reflexión total, queda atrapada en su interior y se desplaza a lo largo de ella, en un proceso equivalente al de iluminar los chorros de las fuentes luminosas. El índice de refracción es el cociente entre la velocidad de la luz en el vacío y en el medio transparente. En las fibras ópticas de índice de refracción discontinuo (cambia bruscamente del núcleo al recubrimiento), la luz se propaga en zigzag. En las de índice de refracción gradual (disminuye de forma continua hacia el exterior), la luz se propaga en forma de una sinusoide. Si el diámetro del núcleo de la fibra es suficientemente pequeño, tan solo puede propagarse un rayo (fibra de modo único o monomodo). Si la luz puede viajar a lo largo de más de un recorrido (o modo), se dice que dicha fibra es multimodo. Las ventajas de las comunicaciones por fibras ópticas, comparadas con otros sistemas, son: gran anchura de banda (ligada a la frecuencia de la onda portadora -la luz-, cuya capacidad potencial de transmisión de información se incrementa con la frecuencia), bajas pérdidas por atenuación, inmunidad a las interferencias de las ondas electromagnéticas (debido a su carácter aislante o dieléctrico), fiabilidad, seguridad y aislamiento, reducido tamaño, baja densidad, menor coste que los cables de cobre y gran capacidad de resistencia en ambientes adversos (humedad, temperatura, agentes químicos). Todo un mundo de realidades y futuro, con telecomunicaciones más fluidas y con mayor caudal de información, como sucede ya en Galicia con los muchos kilómetros de fibra óptica instalados por la empresa R . «Y ahora, ¿no a qué?», se pregunta Antonio González, articulista de este periódico, con fecha 18 de abril. Pues... es verdad, vamos a decir que sí. Sí a la Paz. Sí a que todos los pueblos se vean libres de sus tiranos. Sí a un mundo, todo el mundo, libre de armas de destrucción masiva. Sí a que determinados políticos y articulistas dejen de ver las manos de los partidos opositores en todo lo que es capaz de movilizar a los ciudadanos.... ¿Seguimos? Los partidos políticos de la oposición no hacen sino sintonizar con la opinión de la calle, de la inmensa mayoría de los ciudadanos, señor González. Los partidos políticos, al margen de que cuando estén en el poder tengan por costumbre incumplir lo que prometieron desde la oposición, están formados por personas, forman parte de la sociedad, lo mismo que las cofradías de pescadores o las uniones de pequeños agricultores y ganaderos. Que hacen pero que muy bien en denunciar lo denunciable, por cierto. El No a la guerra nunca pasará a la historia. Nunca mientras los radicales estén libres de hacer lo que les pete; mientras un gobierno nos meta en un conflicto arruinando la política exterior de España. ¿Cabe mayor radicalismo que éste? R.B.M. A Coruña. A mí me parece muy bien que las personas tengan animales de compañía en su casa. Pero sería menester que tuviesen cajones con arena, para que los animales hiciesen sus deyecciones y orines en sus domicilios. Como quiera que esto no se da o no quieren que se dé, los perros (sobre todo) bajan con sus dueños a defecar en las aceras o en los parques. Los menos recogen las deposiciones o los excrementos con un guante de plástico, metiéndolos en otra bolsa del mismo material, para arrojarlos en los contenedores o en los sumideros de las calles. Los más dejan que sus perros hagan sus necesidades y, como consecuencia, ensucian las aceras, las esquinas e incluso la entrada de los portales. Si sus inmundicias no se pisasen no tendría razón esta carta. Pero sucede que esas porquerías se pisan y si uno se da cuenta, aún trata de limpiarse; pero el que no, lleva la guarrada en sus zapatos y mancha el portal, las escaleras, el rellano y su casa. Soluciones las hay: policías municipales de paisano que pusiesen multas in situ, obligando a los dueños, porque sólo a ellos les corresponde, a limpiar las porquerías de sus perros. En los parques, igual, porque allí están los niños que juegan en la hierba. Vigo. Dice Fraga que Galicia no tiene más remedio que invertir en infraestructuras porque estamos en la periferia. Esto no es así, y lo demuestran países como Finlandia, Irlanda o Islandia, que son tan periferia o más que Galicia, y prosperan sin más infraestructuras que sus puertos y aeropuertos. En Finlandia el 75% del territorio son bosques, así que todo el país está lleno de vías forestales, a menudo invadidas por los hielos, y tienen que usar barcos rompehielos en el mar. En Islandia no hay ferrocarril. Ni bueno ni malo. Y en Irlanda, ni rastro de autovías. Pero estos países usan la cabeza y aprovechan sus capacidades al máximo invirtiendo en la formación de sus habitantes. Aquí tenemos más infraestructuras que esos tres países pero las infrautilizamos por no usar la cabeza y por inmovilismo. Y ahora seguro que vamos a desperdiciar el dinero del Plan Galicia. Isabel Villar. A Coruña.