¿ES LA INICIATIVA privada capaz de resolver el problema del paro en Galicia en términos satisfactorios? La pregunta es oportuna y relevante porque la lacra del desempleo es hoy, como fue ayer y como no debería ser mañana, una de las principales preocupaciones sociales. El paro corroe la dignidad personal, la salud de la sociedad y el futuro del país. Cuando las sociedades complejas y con cierto nivel de desarrollo tienen paros estructurales elevados, no queda más remedio que aparcar los prejuicios y concentrar todas las energías en la búsqueda de soluciones eficientes. Obviamente, el problema no es fácil. Afecta a intereses económicos poderosos y exige además mayorías democráticas consolidadas. Sin duda, el problema político es de envergadura. ¿Cuál es realmente la cifra de parados en Galicia? El cálculo oficial en el año 2001 (161.600 personas) se obtiene por diferencia entre los activos (personas que manifiestan su deseo de trabajar) y los ocupados, cifra que varía cuando esa voluntad de trabajo se expresa en las oficinas de empleo o mediante la encuesta correspondiente. Pero la población potencialmente activa (personas entre 16 y 64 años) suma en Galicia 1.769.217 personas, lo que significa que entre los activos potenciales y los oficiales (ocupados mas parados) existen 619.484 personas que las estadísticas ignoran. Si de esta cifra descontamos los incapacitados, los estudiantes, los sumergidos y las amas de casa que no desean trabajar, se llega a una población desanimada no inferior a las 150.000 personas, población que trabajaría si mejorasen las expectativas laborales. Pues bien, la suma de parados oficiales y de población desanimada supera hoy las 300.000 personas. Es nuestro desempleo estructural. Con panorama tan sombrío a cuestas la pregunta es inevitable, ¿existe alguna solución? En Suecia la tasa de actividad (relación entre ocupados y activos potenciales) es el 74%, mientras en Galicia es el 53%. Las diferencias básicas se concentran en el papel del sector público. En Suecia los trabajadores de dicho sector son 144 por 1.000 habitantes, mientras Galicia solo tiene 47. Si Galicia ofreciera cifras similares a las suecas (ampliando sobre todo los servicios sociales), eliminaría totalmente el paro estructural, redistribuiría intensivamente la renta y sería una sociedad distinta y moderna. Pero ello exigiría marcar rumbo y establecer pactos fiscales sólidos en todos los niveles de gobierno. Para potenciar la inversión productiva y para fortalecer el bienestar social. O sea, lo contrario a la política actual. Por eso es oportuno preguntarse, ¿puede la iniciativa privada resolver el paro en Galicia? La evidencia y la razón dicen no. Debemos mirar más a nuestro alrededor.