LA BATALLA de Bagdad, más corta de lo previsto, pero no menos sangrienta de lo esperado, no ha puesto fin a la campaña de Irak, porque si bien el régimen de Sadam ha perdido el poder, sus fuerzas no se han rendido. ¿Donde están?¿ Pueden haberse disuelto y los soldados cambiar el uniforme por el traje civil, pero siguen siendo combatientes, o han abandonado la lucha al sentirse también abandonados por sus jefes. Pronto veremos cuál de estas dos posibilidades es cierta. Pero la guerra de Bush va mucho más allá de Irak. Esta guerra obedece a un plan de lucha contra el terrorismo global que puede hacer uso de las armas de destrucción masiva. Recientemente, Ulrich Beck ha publicado un librito que compré en la rúa do Vilar, con el título Guerra y Terrorismo , donde el famoso sociólogo alemán expone su teoría sobre la «sociedad del riesgo mundial». Afirma que los occidentales estamos expuestos a posibles agresiones de gran magnitud. Esto no es nuevo, porque ya en la pasada guerra fría tuvimos la amenaza de la guerra nuclear.El caso de ahora es que EE.?UU. ha emprendido una campaña contra los países que puedan apoyar, apoyen o sirvan de santuario a las células terroristas. Estos son los casos de Filipinas, Sudán o Yemen, que rápidamente se han puesto del lado norteamericano. Es cierto, Bush está en lucha para prevenir estos ataques con armas de destrucción masiva. Primero fueron los talibanes, ahora ha sido el régimen de Sadam Huseín, luego ya veremos. Por eso afirmo que la guerra no ha terminado.