LA CIRCULAR sobre publicidad y propaganda en Centros Educativos, ha sido de lo más inoportuna. No dice que se prohiban carteles sobre la catástrofe del Prestige o en contra de la guerra. Sin embargo, la noticia apareció en los medios de comunicación con titulares que se referían a esta prohibición, porque se le vio el plumero (adivinó sus intenciones). Si había incumplimiento de normas, lo lógico hubiese sido actuar contra los incumplidores, abriéndoles un expediente informativo o sancionador. Se podría así apagar el incendio vertiendo agua sobre el fuego. El agua preventiva de la circular, sólo ha servido para avivar los fuegos existentes y provocar la aparición de nuevos focos. Con la circular se avisaba a los posibles infractores, pero se advertía también al resto del profesorado, en un momento en que la gente está crispada, por razones de todos conocidas. Lo que más lamento de esta situación es que algunos alumnos están dispersando su atención y el rendimiento en su trabajo -el estudio- ha disminuido.