ESLOVENIA es un pequeño pero gran país. Buen nivel económico y cultural. Eslovenia se está abriendo decididamente a la Unión Europea, tras mucho sufrir en la antigua Yugoslavia. Está en plena ofensiva de cordial oferta diplomática, cultural y empresarial. Acaban de aprobar en referéndum su adhesión a la UE nada menos que con un 92,7% de sus votos, una noticia ahogada en los teletipos en medio del actual conflicto bélico. Y, además, se han tenido que tragar un cierto sapo, pues la consulta les exigía pronunciase también sobre su adhesión a la OTAN. Tampoco se han negado, aunque en este caso, con menos fervor, sólo dijeron que sí el 60%. Su filósofo más representativo, Niko Tos, ha dicho que lo éticamente correcto hubiera sido decir que no a esto último, pero añadió que Eslovenia vive en la realidad actual, que no está en la posición del pastor que marca al mundo el camino correcto. Sus decisiones dejan un regusto agridulce, a medio camino entre el realismo y la utopía abandonada. ¿Será eso Europa?