Que inventen, pero después

| JUAN JOSÉ R. CALAZA |

OPINIÓN

15 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

EN EL nacionalismo periférico antiespañol nada es gratuito, ni improvisado, ni casual, salvo la solvencia de sus argumentos. Nada concerniente a la mitificación del pasado y a la mistificación victimista del presente se deja al albur de la ocurrencia momentánea. Una legión de burócratas subvencionados, asalariados y si menester paniaguados -que, dicho sea en su honor, se dedican en cuerpo y alma a la tarea- artillan pretextos de toda laya en aras de un único fin, condicionado, cierto es, por los medios que la coyuntura política les depare: romper España, esa es su finalidad. Y si esa coyuntura se les tornara favorable, en las próximas legislativas, CiU y PSC podrían forzar una reforma constitucional y estatutaria de incalculable impacto en el buen gobierno de la nación. Vistos algunos acontecimientos recientes se constata que no era gratuita, ni improvisada, ni casual, la saña reivindicativa catalanista, compartida aquí con absurdo énfasis, en lo relativo al asimétrico y minoritario privilegio, o lo que sea, de que se les considere nacionalidad histórica . De esos lodos vienen estos barros pues ahora, como forma de reconocimiento práctico por parte del Estado de su personalidad nacional propia y diferenciada , la Generalitat quiere excluirse del grupo de comunidades del régimen general de financiación.Aún no se había acallado completamente el cocorocó de Maragall, muy engallado ante la difuminada figura de Zapatero -a quien Guerra, con su habitual perfidia, llama Bambi -, reclamando «autogobierno completo para Cataluña», cuando desde Convergència i Unió le responden en eco que incorporarán a la propuesta de revisión del Estatuto de Autonomía de Cataluña un sistema de financiación basado en el modelo vasco de concierto económico entre el Estado y la comunidad autónoma. La razón de la demanda es fácil de entender, si bien los socialistas y nacionalistas gallegos -que de llevarse la demanda de Maragall y CiU a buen término serían corresponsables de las nefastas consecuencias para Galicia- dan la impresión de padecer problemas de intelección para todo aquello que no sean los agravios del y correspondiente acoso al PP. Al reclamar la Generalitat la estrategia de inversión, gestión y control de las infraestructuras pesadas de Cataluña -aeropuertos, puertos, redes fijas de transporte incluyendo el AVE, etcétera- aparece que la demanda sólo es asumible aumentando el presupuesto, es decir, disminuyendo proporcionalmente su contribución a las comunidades que, como Galicia, sufren excedente fiscal (lo que reciben menos lo que aportan). No quiero ni imaginar el pandemónium de haber partido la cainita iniciativa de la comunidad madrileña, y sin embargo, de consolidarse la demanda, las vibraciones del seísmo presupuestario se dejarán sentir en Galicia tanto en lo que concierne a la desestabilización de las transferencias anuales como a las inversiones de largo plazo.Entiendo el sigilo del BNG haciendo mutis por el foro, dado que todo lo que perjudique a Galicia coadyuva a su táctica victimista, al culpar al Gobierno central de los insuficientes recursos asignados a la Santa Patria, sin pecado concebida, que una vez más estaría sufriendo la cicatería de Madrid. Y la Generalitat, a silbar. Echando mano del oximorón paradigmático de la RAE, me resulta algo más difícil comprender el silencio atronador del PSdeG, abundantemente pertrechado de buenos técnicos y mejores argumentos en lo tocante a la solidaridad interterritorial. Si las asimetrías se asentaran en detrimento de nuestra prosperidad futura, el PSdeG -no tanto el BNG, que juega sin tapujos el papel de desmembramiento que le corresponde- habría incurrido en lesa traición al esperar los gallegos de partido tan acendradamente hispánico -y mi admirado Francisco Vázquez a buen seguro no me desmentirá- que se preocupe, primero, del procomún, y que invente, después, federalismos asimétricos, concéntricos, paralelos, en espiral o de cualquier otro orden. Resumiendo, ¿cuándo van a renunciar a esa majadería de la asimetría, si ni ellos mismos saben lo qué es?