DESDE MI OTERO
06 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.EL SEÑOR Aznar, nostálgico del franquismo, lleva trazas de superar a sus creadores. Ya mató a su padre ?simbólicamente, se entiende? y a su abuelo. Al primero (mi paisano de Vilalba), lo dejó sin mando y desmayado, y aún le falta estatura para acabar con el general de Ferrol. Es lo que procura alcanzar desde el vencimiento del primer complejo, poniéndose de puntillas en las reuniones como se suele hacer cuando se piensa que es importante el uno setenta y cinco. Lo sé por experiencia, yo que nunca llegué a setenta ni alcancé la madurez ?física, entendamos también?, porque la otra prefiero ignorarla. Ahora que peino canas y fatalmente me achico, la insensatez me mantiene despierto, y me divierten los esfuerzos ridículos que se pueden hacer para engrandecerse. Hoy vemos al señor Aznar aupado en los pies con el fin de salir en las fotos por encima de los demás dirigentes europeos, y hablar de tú a tú con el amo del Imperio. No le importan los juramentos europeístas de antes, y su estirón hacia arriba implica el riesgo de romper la unión continental. El señor Aznar, buen conocedor y heredero del franquismo, oyó que en Washington hablaban despectivamente de «la vieja Europa», e inmediatamente puso en marcha una estrategia que aprendió de su abuelo (freudiano, repito) y pensó, «ésta es la mía». Para entrar en Madrid, el jefe de la Cruzada disponía de sólo cuatro columnas, pero afirmaba que la más importante sería la quinta: los habitantes de la capital. El señor Aznar se disfraza de quintocolumnista de los americanos e idea una declaración (o copia lo que le dictan). La firma el primero hinchando el pecho él y luego se la pasa a media Europa. Si el señor Aznar conociera la Historia de España de antes de la dictadura, tendría presente el caso semejante de un traidor cuyo nombre, que yo sepa, no pasó a los anales. En el año 130 a. de C., un partidario del independentista Viriato, sobornado por el cónsul Cepión, asesinó a su jefe. Viriato tenía en jaque a las legiones del Imperio de entonces, mandadas por el pretor Galba. Y el tonto del matador, cuando quiso cobrar lo estipulado con Cepión, fue acuchillado por las huestes del mismo Cepión con la disculpa ?y esto lo saben hasta los párvulos? de que Roma no paga a traidores. Siempre es bueno conocer la historia para no repetir las mismas faltas. Si el Imperio mató al traidor, es porque Viriato había dejado de ser un bastión y su asesino ya no merecía ni los cuatro denarios. No más enviada la carta de la discordia, al Imperio moderno no se le ocurre agradecérselo al promotor de la idea, sino a los países del Este, que es donde deben invertir ahora para dislocar la fuerza europea naciente. El caballo de Troya en Europa seguirá siendo la Gran Bretaña de Blair, y nosotros quedaremos en cola de ratón. Tres miembros del Pacto de Varsovia (Rumania, Bulgaria y Eslovaquia, así como Eslovenia, ex miembro de la Federación Yugoslava), y tres países más se convertirán en miembros de la OTAN en el 2004. Por otra parte, la coincidencia nada fortuita de las adhesiones programadas a la OTAN y a la Unión Europea de los países «en transición» ?entre ellos Turquía, ardientemente defendida por Washington?, hace que en el 2007, de los 27 países miembros de la Unión, habrá solamente seis que no sean miembros de esa Alianza. Europa entera quedará entonces atrapada en una red de bases militares controladas por Estados Unidos, y cuyo centro de gravedad se hallará en los numerosos países de Europa oriental.