Autonomía y bienestar

OPINIÓN

26 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

DE LOS DATOS hechos públicos por la Fundación La Caixa se obtiene una foto del Estado del Bienestar en el mapa de las autonomías, y el uso del poder descentralizado para materias que impactan sobre los derechos sociales del ciudadano. Siempre sospechamos de la existencia del mapa de las desigualdades y desequilibrios, pero quisimos ver una política comprometida con el acceso a la ciudadanía integral para cualquier lugar de España. La gran pregunta es: ¿Ha contribuido el desarrollo del Estado de las Autonomías a paliar la asimetría entre comunidades de ciudadanos? No, incluso la consolida como un «derecho histórico». Cataluña a la cabeza del bienestar; seguida de Madrid, Navarra y Baleares. Llama la atención el crecimiento de La Rioja y Cantabria, el despegue de la Comunidad Valenciana, y la recuperación de Canarias. Llegamos a la Euskadi conflictiva, capaz de enviar una delegación a Gibraltar para azuzar las malas relaciones con España. A los vascos se les olvida que tienen de todo, lo que les falta a las provincias de las que recibieron españoles a la búsqueda de alternativas. A los vascos de la Construcción Nacional se les olvida que la dictadura señaló a una parte del territorio nacional como receptor del ahorro que generaba la otra parte. En el mundo actual resulta imposible la independencia. Sólo cabe el cambio de dependencia. Pero algunos logran vivir mejor gracias al de- sequilibrio territorial. Para que los vascos sigan en España, hay que respetarles sus derechos históricos y mejorarles las cotas de autogobierno. Esta fue la tónica de la transición. Este fue el gran fracaso de un modelo que ha provocado mayor asimetría y menos sentido de la solidaridad para tierras y gentes del mismo país. En la España de los ciudadanos, el Estado debe organizar la igualdad de oportunidades, de tal manera que no resulte más eficiente ser contendiente con el Gobierno nacional y así, por ser temido, ser atendido.