El coloquio de los perros

ALFONSO DE LA VEGA

OPINIÓN

26 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

POCAS imágenes más tristes y desoladoras de España que la que nos ofrece el gran maestro Cervantes en El coloquio de los perros . Y sabía bien lo que se decía, él, que era soldado, caballero y pobre. Allí, nos cuenta la historia de ciertos pastores desleales, inspirada en un pasaje del Libro de Enoch : Berganza, el can sabio, nos relata su vida de perro pastor, y cómo una y otra vez, pese a sus desvelos, los lobos atacaban el rebaño, matando alguna oveja o carnero. Pero una noche, tratando de investigar cuál era el método que empleaban para burlarle, se quedó escondido observando la maniobra: «y desde allí vi que dos pastores asieron a un carnero de los mejores del aprisco y le mataron de manera que pareció la mañana que había sido su verdugo el lobo: pasmeme, quedé suspenso cuando vi que los pastores eran los lobos, y que despedazaban al ganado los mismos que le habían de guardar... quisiera yo descubrirlo, hallábame mudo... ¡quién podrá remediar esta maldad! ¿Quién será poderoso a dar a entender que la defensa ofende, que las centinelas duermen, que la confianza roba, y que el que os guarda os mata?». Se ha puesto en marcha una Fundación en defensa de la Libertad y de la Vida, que quiere recuperar también la Voz y la Palabra como el leal Berganza. En las provincias vascongadas, el pueblo que sufre pide justicia y libertad. La Conferencia Episcopal por mayoría holgada también condena el fanatismo nacionalista, aunque quiere distinguir escolásticamente entre pastores, digo lobos, buenos y malos. Esperemos que sus palabras contribuyan a guardar la vida amenazada directamente por las manos asesinas pero desgraciadamente también indirectamente por las autoridades cainitas que incitan a la mentira, al odio y a la violencia. Y a la destrucción de España, ellos que, como autoridades, tendrían aún más obligación de guardarla.