CONSUMATUM est. Si habíamos terminado ya con la Galicia interior agraria y ganadera, ahora hemos logrado terminar con la incipientemente próspera Galicia costera. Se acabaron las migraciones interiores del rural al corredor de las «economías de escala» desde Ribadeo a Tui. Ese corredor aparece hoy desolado por el corredor marítimo, llamado eufemísticamente de Fisterra. La imprevisión y la incuria gubernamental se han encargado de multiplicar geométricamente los efectos de la fatalidad y el fatalismo a que parecemos condenados. Ya no hay disculpas. Ni siquiera procede discutir si las dimisiones se han de producir antes o después. ¿Antes o después de qué?, si esta tortura ha de prolongarse meses y meses, quizá años, según el maldito Prestige siga soltando fuel desde su profunda barriga podrida. ¿Dimitir cuándo? Cuando ustedes quieran, faltaría más. Ya decía Chateaubriand, en otro conflicto marítimo de la Colonias españolas, allá por 1838, que «cuanto menos capaz es uno del poder, tanto más lo ama».