CUANDO a alguien le ocurre una desgracia, agradece que los amigos se interesen, pregunten, arrimen el hombro. No por ello la desgracia deja de serlo, pero hace que la vida resulte más llevadera. Con la desgracia del Prestige , creo yo que ocurre otro tanto. La pancarta de ¡Ánimo Galicia! con que el Deportivo fue recibido en Sevilla y los voluntarios que llegan de todas partes para echar una mano se agradecen en estos momentos de gran dolor que vivimos en Galicia. Y necesitados como estamos de solidaridad, en medio de clamorosas ausencias se agradece la presencia del Rey. Sobre todo el mensaje que dejó en la Costa da Morte: ¡Todos a una! Y se agradece de forma especial por cuanto estamos asistiendo al lamentable espectáculo de que cada partido barre para casa, cuando se trata de afrontar lo ocurrido y plantarle cara de la forma más profesional y eficaz posible. Y todos, desde nuestras responsabilidades, debemos trabajar para que esta desgracia nos haga el menor daño posible. Y, desde ya, empeñarnos con todas nuestras fuerzas en ¡nunca máis!