Paracélsica

ALFONSO DE LA VEGA

OPINIÓN

29 oct 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

EN SUS INTENTOS de recuperar la antigua medicina, Paracelso creía que casi todas las enfermedades tenían su origen en la naturaleza invisible del hombre. Para él había cinco modos o escuelas de curar: medicina natural (la de Galeno o Avicena), basada en tratar las afecciones por rechazo de las acciones contrarias; específica (fármaco-terapeutas alópatas), que pretende curar con la fuerza de los medicamentos; cabalística, que cura por la palabra (psiquiatras, magos como Alberto el Grande); de los espíritus (homeópatas, alergistas, vitaministas o hipocráticos), capaces de coagular los espíritus de determinadas plantas, según el principio similia similibus curantur ; y la medicina de la fe, la del enfermo en sí mismo o en el médico, los dioses, la voluntad de vivir. Sea cual sea la escuela en la que mejor se integre el médico, porque más que malas escuelas hay malos médicos, no debe olvidar que es preciso profundizar en la experiencia y que la medicina descansa sobre cuatro columnas: la filosofía, la astronomía, la alquimia y la ética, y procede de la naturaleza y no de los médicos. Hay dos libros de la Medicina: el primero y supremo se llama Sapientia , sabiduría que es Dios mismo. El segundo libro de la Medicina es el firmamento, cuyas estrellas son letras que han de ser conectadas para obtener las frases curativas; el libro es la naturaleza misma. Hay dos clases de médicos: los que actúan por amor y los que lo hacen en beneficio propio. Por sus obras serán conocidos: el médico recto por su amor, los falsos médicos por su acción contraria a los mandamientos y porque son como los lobos; sajan porque gustan sajar, para multiplicar su propio beneficio y sin tener presente el mandamiento del amor.