El próximo jueves, con La Voz, una nueva edición de la Guía de Másters de Galicia
CIUDADES Y CIUDADANOS
19 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.EN EL PRINCIPIO, el hombre en sociedad, con su economía y su cultura y con la arquitectura y la agricultura como instrumentos, se adaptó a la naturaleza o la transformó. Nace así el paisaje. Según el transcurso del tiempo, la sociedad urbana, con el desarrollo de la economía y la cultura y con la arquitectura como instrumento, acota el territorio y va transformando su entorno y creando el paisaje urbano. Siguiendo la realización de este proceso se obtienen conclusiones antropológicas; se podría decir «Enséñame cómo construyes/destruyes y te diré quién eres». Cuando se habla de la ciudad del presente y su entorno metropolitano, nos encontramos atrapados en una contradicción: por un lado admiramos su capacidad de aportar bienestar, y por otro criticamos su exceso de individualismo y la calidad de su construcción. En la forma de entender el hecho urbano se han dado demasiados bandazos. Se ha pasado de la ciudad-plan de los años 80, del construir milimétricamente para garantizar la convivencia, aunque no siempre se haya conseguido, a la ciudad-negocio donde, en muchos casos, el plan tiene la facultad de permitir el construye como quieras y convive como puedas . Con la cantidad y la rapidez de la construcción, las ciudades pierden su ritmo y los ciudadanos no somos capaces de digerir tanta innovación. Pero a pesar de una legislación liberalizadora, de planes con mucha capacidad constructiva, de grandes ofertas de suelo, el precio de la vivienda sigue subiendo en toda España. Si el mercado de capitales va mal, la construcción de la ciudad irá peor, porque una parte significativa se hará como inversión, y una ciudad con las persianas bajas , sin vecinos, es difícil de mantener y plantea serios problemas de seguridad. Además, al no ponerse en alquiler, esos activos económicos entran en paro, sin satisfacer ninguna necesidad ni aportar beneficio alguno a la sociedad La ciudad entraña, pues, la dualidad de un ideal y una desilusión. El inconformismo con lo que acontece en nuestro entorno es el hueco que queda para la idea, y el cómo llevarla a cabo es el proyecto. Si no hay un proyecto urbanístico global, más cualitativo que cuantitativo, y todo se traduce en parámetros sin contexto, se pierde la orientación. Por eso creo que un objetivo fundamental es crecer orientándose . De ahí la importancia de un planeamiento con directrices geográficas, históricas, demográficas, sociales, que puede ser resumido en una idea bien articulada para que todos puedan entender por qué la ciudad ha llegado a ser como es y hacia dónde va, cuál es la razón de crecer en una dirección y no en otra, de proteger determinados espacios, de fomentar o impedir determinados usos, de poner en relación el crecimiento demográfico con el desarrollo edificatorio... Todo ello debería poder sintetizarse en una sola idea con un solo plano, que se pueda comprender a primera vista. Esa es la ciudad en un folio.