EL AFLORAMIENTO costero es una consecuencia de la rotación terrestre (efecto de Coriolis), y se origina en nuestro hemisferio cuando vientos de componente Norte soplan paralelos a la costa desplazando la masa de agua superficial costera hacia el océano, y permitiendo la elevación o afloramiento del agua subsuperficial oceánica en un volumen que compensa el agua superficial costera desplazada. Con vientos de componente Sur se produce un efecto contrario: se hunde el agua costera superficial, siendo reemplazada por agua superficial oceánica. Las costas de Galicia se encuentran en el límite septentrional de la zona de afloramiento del noroeste de África. De marzo a octubre, el Anticiclón de las Azores se sitúa en el centro del Atlántico Norte, debilitandose en paralelo la Borrasca de Islandia. En este periodo dominan los vientos del Norte en las costas gallegas. El resto del año dominan los vientos del sur debido a que el anticiclón de las Azores se desplaza hacia el norte de África, y se refuerza el papel de la Borrasca de Islandia. Con vientos Sur, se produce hacia el Norte un transporte de agua cálida y salada de origen subtropical, que impide el intercambio de materiales entre la plataforma costera y el océano. Este transporte fue bautizado como efecto Navidad. Por el contrario con vientos Norte, aflora en la costa el Agua Central Noratlántica, fría y rica en sales nutrientes, fertilizando la plataforma y rías gallegas, lo que permite una elevada producción de mejillón cultivado en batea, con uno de los más elevados rendimientos de producción de proteína por unidad de área.