Un curso casi dramático

OPINIÓN

02 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

JOSÉ MARÍA AZNAR se enfrenta a su curso político más difícil. Las asignaturas pendientes se agolpan sobre su mesa. Nunca tropezó con tantos asuntos inquietantes. Para empezar, continúan abiertos los dos grandes conflictos: el que enfrenta a Euskadi con el Estado y el que hace sonar tambores bélicos en el Sur. No se vislumbran soluciones ni al movimiento secesionista vasco ni a las tensiones con Marruecos. Lejos de acercar posiciones, miembros del gobierno de Vitoria hablan de secesión, y Mohamed VI plantea claramente la reclamación de Ceuta y Melilla. Hace grandes inversiones en armas de guerra. Y nadie descarta que esa presión sea acompañada con acciones estilo marcha verde que veremos, si nadie lo remedia, en este inmediato otoño. En otros ámbitos, se agravan las dudas sobre la recuperación económica; se abren incógnitas sobre el futuro de Cataluña, que puede abrir otro conflicto territorial; hay una oleada de recursos al Constitucional contra la reforma del paro; el clima social es poco propicio al pacto; y se teme una nueva crisis del petróleo derivada del ataque a Irak: un puzzle demasiado complejo para no mantener abierta la expectación. La vida política no endulza el panorama. Primero, porque las elecciones municipales aportarán nuevos ingredientes de tensión, porque los grandes partidos las plantean como primarias llamadas a consolidar o mover el actual escenario de poder. Y, segundo, porque sigue abierta la sucesión de Aznar, que ya se ha convertido en otro factor de desestabilización que está creando grietas en el PP. Ante ese panorama, cobran valor político las encuestas. Ayer mismo, El Sermómetro daba un empate técnico entre PP y PSOE. Sumado todo, empieza a tener sentido una intrigante pregunta: ¿ha comenzado la caída de la hegemonía aznarí? La respuesta depende del señor Aznar; de su capacidad de reacción ante tanto desafío. Es la gran materia de este curso.