Santos Isidoro y Amancio

OPINIÓN

14 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

USTED, que está despreocupado en la playa, no sabe ver las cosas. Usted ha creído que los precios están disparados. Usted se deja guiar por la apariencia de lo que paga en el restaurante y por el aumento de gastos familiares. Usted no resistiría un cara a cara con Rodrigo Rato. Usted no tiene sensibilidad para analizar la economía. Si me apura, usted es un mal español. Se lo digo porque, como sabe, los precios han bajado en julio. Y, en vez de celebrarlo como buen ciudadano del España va bien , se ha puesto a discutir sobre la estadística. Le he escuchado esta escala de valores: «Hay mentiras, grandes mentiras y estadísticas». Y no, señor: el coste de la vida ha bajado. A usted le parecerá todo más caro, pero usted es más rico, porque le han bajado los precios. Lo dice el Instituto Nacional de Estadística. Por eso, si yo fuera responsable del tinglado, es decir, Rodrigo Rato, proclamaría santos a Isidoro Álvarez y a Amancio Ortega, en representación de los comercios que hacen rebajas. Los proclamaría santos patronos de la economía. Las rebajas, tal como demostró enero y confirmó julio, reducen más la inflación que la política económica de todos los gobiernos europeos juntos. Y todavía falta lo mejor. Lo anuncia la publicidad: «En agosto, más ventajas». Los datos de agosto pueden ser maravillosos. Con lo cual, no sé para qué tantos expertos estudian el fenómeno inflacionista. Lo que hay que hacer es financiar al comercio para que haga rebajas todo el año. ¡Doce meses de rebajas! ¡Menos gobierno y más saldos! Por cada calzoncillo de saldo, el Estado se ahorra, por ejemplo, la revisión de una pensión. Por cada calcetín, evita subir el salario mínimo. Por cada pantalón que se liquida, hay que pagar menos a los funcionarios. El Gobierno puede presumir de victoria en el control de precios. Y nosotros seguiríamos tan felices, creyendo que los precios han bajado de verdad.