Zapatero pide un aplazamiento de su declaración por la «complejidad» del sumario
EL ÚLTIMO censo de población, que en Galicia crea alarma social por el decrecimiento, no por previsto menos sorpresivo, establece que el número de habitantes de Mondoñedo supera únicamente por siete vecinos los cinco mil mindonienses. Constituye una merma significativa para la que fue una de las capitales del antiguo reino de Galicia. Mondoñedo es una bellísima ciudad; si estuviera ubicada en la Toscana italiana, pongo por caso, sería una referencia obligada para los turistas de todo el mundo. Entre tanto permanece adormecida, fiel a una historia gloriosa de prestes y caballeros, de obispos ilustrados y literatos que tenían en sus crónicas el secreto de la palabra. Se va despoblando. Las altas tierras de Miranda donde habita el cuco, los paisajes ocultos de mi señor don Merlín se quedan sin gente. Por no haber ya no hay ni seminaristas que paseen las tardes de los domingos con traje talar y bonete. El sol vespertino continúa dorando las nobles piedras de las casas petrucias y la lluvia de agosto afina su tamborileo monótono en las vidrieras de las galerías. Hay que reinventar Mondoñedo, rescatar la leyenda del Pallarego y su rondalla, dejar que vague por las rúas de nuevo el espíritu gallardo de don Alvarito, regresar a Lence Santar y que Veiga vuelva a escribir la Alborada para que suene como un himno que despierte a todo un pueblo. Y desmentir al obispo Guevara en su elogio antiguo de aldea. Salvar Mondoñedo, que los niños llenen calles y jardines, que mil parejas inventen mil primaveras para la ciudad, robándole la frase al más ilustre de los vecinos que dio el siglo, Cunqueiro. Y como se nota mi querencia por Mondoñedo y con toda la frecuencia que puedo me dejo perder entre sus silencios, reivindico un último y solidario esfuerzo para renovar la levítica ciudad, invitando a artesanos y artistas a iniciar una aventura fértil y convertir Mondoñedo en una factoría viva y abierta a todas las manifestaciones del universo artístico. Un museo vital, on line , en directo, plataforma de todas las formas que el arte incluye. Hay que comenzar con encuentros y visitas, hay que contar Mondoñedo con toda la pasión que avala una historia de siglos. Hacer, como antaño, de Mondoñedo una marca original y universal.