UNA SINCERA E INEXCUSABLE AUTOCRÍTICA

ARTURO LEZCANO

OPINIÓN

Lo que tenía que pasar, pasó. El regador, regado. El corrector, corregido. El cazador de gazapos, cazado. Lo sabíamos. El tópico de los duendes, del trasno, del trasgo, que andan sueltos por los periódicos, es real. El Amigo del Lector procede esta semana a hacer una sincera, incondicional, inexcusable autocrítica. A pesar de que el perjudicado no se ha puesto en contacto con nosotros ni expresado la más leve queja. Motivos le sobraban y se lo explicaremos con detalle a lo largo de estas columnas. Son sin embargo cosas, eso no puede negarse, que sólo pasan en los periódicos, no en las tiendas de ultramarinos, con los máximos respetos para las tiendas de ultramarinos y de cualquier otro tipo de negocios.

20 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

«Por qué Marruecos se sale siempre con la suya» titulábamos la sección del Amigo del Lector de la semana pasada, a propósito de un correo de V.H. Fernández López, oficial de Artillería, quien se explayaba respecto del conflicto de la isla de Perejil. Fernández López daba, como subrayamos entonces, excelentes claves relativas a que «la estrategia occidental pasa por que Marruecos no sea tomado por el integrismo islámico y por que sea un muro de contención respecto a esos integristas. Estados Unidos, Francia y España lo nutren de material de diversa índole, incluyendo el armamento». Este oficial de Artillería incurría, a nuestro entender, en una contradicción porque ironizaba sobre la ingrata conducta del reino alauí. En ese preciso momento el Amigo del Lector, Arturo Lezcano, cerraba su comentario repitiendo -o al menos eso creyó- este párrafo de Fernández López: «(...)Así que, a quien corresponda,: señores -exhorta- no seamos Quijotes. No permitamos que el Sr. Mohamed continúe haciendo aguas mayores sobre nosotros, y continuemos diciendo que llueve». «En efecto -apostillaba el Amigo del Lector- pero empezando por EE UU y Francia, sin excluir a la propia España, interesados sobre todo en que «Marruecos no sea tomado por el integrismo hispánico». A estos deslices suele llamárseles lapsus calami, o quizá ahora deberíamos decir, anacrónicamente, lapsus ordenatoris. Pero sería demasiado cómodo. No hubo en modo alguno un fallo de ordenador, un empastelado de ajuste de líneas ni responsabilidad de nadie, en la cadena de edición, aparte de la metedura de pata del que suscribe. Fue exclusivamente un lapsus del Amigo del Lector o lo que otros llamarían un acto fallido. ¿Sí? No acabamos de creérnoslo, pero eso parece y ninguna justificación alambicada sería válida. Al utilizar por segunda vez la frase del referido oficial de Artillería, yo escribí «Marruecos no sea tomado por el integrismo hispánico», cuando debería haber transcrito «por el integrismo islámico». No hubo, puedo jurárselo, deliberación alguna ni juego de palabras en mi consciente. Si acaso -las generaciones son las generaciones- regolfadas reminiscencias de la época en que todavía nos anegaban los integrismos hispánicos, hoy felizmente superados aunque las escenificaciones miméticas a lo Iwo Jima en el dichoso islote de las cabras hagan pensar a bastantes lo contrario. Este mea culpa obligado lo asumo con la mejor voluntad y sin trágalas. Ningún periodista -ni ningún lector- debe temer la necesidad de admitir errores propios, aunque desde luego a todos nos cuesta reconocerlos en las ocasiones en que llega nuestro turno. Por otra parte, Rodrigo López Barreiro, un caballero, agradece en un nuevo correo electrónico «los comentarios que ha dedicado a los dos escritos que he enviado a su página de opinión. No sé si es costumbre dar las gracias, pero a mí me sale del alma y por lo tanto ahí van, gracias(...)». López Barreiro proponía en su comunicación «robar» Lavacolla y pasar a denominar al nuevo aeropuerto «Internacional de Lavacolla en La Coruña», solución perfectamente posible, decía, «porque está ubicado en la Diputación de La Coruña». Adicionalmente proponía construir una autopista entre Lavacolla y Sigüeiro, para enlazar con la A9. Todo esto en beneficio de la Ciudad (sic). «Remigrante» En su nueva carta López Barreiro -«tengo 64 años y la condición de 'remigrante', pues emigré de aquí a Venezuela y de Venezuela aquí»- expresa que «amo La Coruña con pasión y por lo tanto no se imagina con qué emoción leí el párrafo final '... de estas argumentaciones impecablemente coruñesas... de sus comentarios (...)». «Sólo falta conocer la opinión de Compostela y del resto de Galicia», terminábamos nosotros. Su acendrado coruñesismo honra a López Barreiro, pero no todos los gallegos son de A Coruña, le ruego que lo considere. Impropiedades repetidas Aunque se trate de un lector sólo con iniciales, acusamos recibo de unas acotaciones marginales a un titular y una esquela. «Miles de vecinos exigen en Caracas que Chávez deje la presidencia», titula La Voz. El protestante entiende que utilizar exigir en lugar de pedir es «sensacionalismo ridículo y mil veces repetido». Respecto de «lo mil veces repetido» le sobra razón, y en cuanto a lo de sensacionalista, también, pero no en casos como el de Venezuela. La redacción de la esquela -estereotipada- es en efecto incorrecta. Por un lado se dice «tus amigos» y por otro, «ruegan una oración por su alma». «O tus o sus». Cierto.