¿QUÉ QUIERE MARRUECOS?

GONZALO PARENTE

OPINIÓN

20 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La invasión marroquí de la isla Perejil ha sido una provocación calculada, dentro de un plan para cerrar distancias con España e involucrarla en un conflicto complejo en un momento crítico. Marruecos, como siempre, cuando hay problemas internos desvía la atención hacia un conflicto externo. Así, mantiene vivo el conflicto con España desde su independencia, con declaraciones sobre Ceuta, Melilla y los peñones, con apresamiento de pesqueros, etc. Pero ahora, cuando la ONU está a punto de decidir (31 de julio) la descolonización del Sáhara; cuando en los países islámicos existe una corriente antioccidental; cuando se aproximan unas elecciones (septiembre) y no está claro el resultado; cuando surgen problemas económicos a causa de la pérdida del Tratado de Pesca con la UE, entre otros, Marruecos comienza una estrategia de confrontación con España, con la permisividad de la droga, con la invasión de las pateras, escalando el conflicto hasta la retirada del embajador el Octubre pasado. Marruecos cuenta con apoyos exteriores de Norteamérica y Francia, a los que concedió permisos ilegales para la explotación de yacimientos petrolíferos en aguas del Sahara, y protestó porque España había comenzado a explorar la zona marítima de Canarias. Además cuenta con el apoyo institucional de la Liga Árabe y de la Conferencia Islámica. En esta situación buscó el lugar oportuno (Perejil) y el momento apropiado (verano) para lanzar su provocación. Ahora, puestas las cosas en su sitio, la diplomacia española tiene que ser capaz de encontrar y facilitar una salida al problema del Sáhara que acepten los dos, saharauis y marroquíes. Pero también, tendrían que convencer a Marruecos de que España es un amigo fiel para defender sus intereses en Europa, además de Francia. Pero sobre todo, en estos quince días, España tiene que ser capaz de convencer a Marruecos de que gana más con una estrategia de cooperación que con la estrategia de confrontación.