Salman Rushdie publica un nuevo libro y en las entrevistas que le hacen sale a relucir otra vez la condena a muerte que contra él dictó en 1989 el ayatolá Jomeini, por su libro Los versos satánicos. La sentencia se emitió en forma de fatwa, palabra árabe que desde entonces resulta familiar a muchas personas. El francés la ha tomado prácticamente tal cual, fatwa, y en inglés alternan las formas fatwa y fatwah. Posiblemente se esté usando en España fatwa por haber llegado a través de esos idiomas. Sin embargo, la incorporación es innecesaria, pues existe de antiguo una versión española de esta palabra: fetua. Esta voz entró en el Diccionario en 1914 con esta definición: «Decisión que da el muftí a una cuestión jurídica». De fetuas hablan los musulmanes españoles, y es también palabra usada por organizaciones internacionales en textos en español para dar nombre a edictos de los consejos de los ulemas de Arabia y Marruecos. Tienen distinto alcance en el islam suní que en el chií. En el sentido más tradicional, la fetua es un dictamen emitido por un muftí sobre un asunto concreto, al que aplica los principios de la ley islámica. Suele dictarlo en respuesta a una consulta que se le hace sobre si una acción es correcta o no. El muftí, jurisconsulto reconocido como autoridad en la interpretación de la ley coránica, se apoya también en la jurisprudencia para dar soluciones razonadas a casos sin precedentes.