SOBORNO

La Voz

OPINIÓN

PACO SÁNCHEZ

07 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Me contaron el domingo la historia de un soborno. Le ofrecían a una persona 360.000 euros a cambio de nada. Bastaba con que se limitase a no preguntar por determinado asunto. Me decían que se lo pensó. Le vinieron a la cabeza algunos argumentos suficientemente sólidos para aceptar la mordida. En primer lugar, se dijo, no hago daño a nadie. Luego, será sólo una vez, no lo repetiré. Me servirá para solucionar unos cuantos apuros y ya está. Además, pensó, todo el mundo lo hace. Al llegar a este punto, cayó en la cuenta de que estaba justificando una barbaridad con los mismos tres falaces argumentos que sirven para engañarse en casi todo. Recapituló: no es verdad que no fuera a hacer daño a nadie: como mínimo, se haría mucho a sí mismo. También recordó que, de hecho, resulta muy complicado encontrar a alguien que se haya limitado a la primera vez, si es que existe, aunque abunden entre los corruptos quienes imaginaron que no repetirían. Por último, no todo el mundo lo hace. Hay gente íntegra. Y mientras queden, queda esperanza. Así que dijo que no, y se lo contó con enorme agradecimiento al amigo que, de pequeño, le enseñó a resistir.