La victoria de Le Pen sobre toda la izquierda amplia en la primera vuelta de las elecciones presidenciales contesta mejor a mi comunicante Xesús Souto que lo que podría decirle yo. Los argumentos de su carta del pasado 8 de marzo manifestando su desacuerdo por mi artículo Con Mikel Azurmendi contribuyen al debate de las ideas, siempre enriquecedor. La Real Academia de la Historia ha organizado un ciclo sobre Europa y el Islam, en cuya presentación se advirtió de los riesgos que supone una mala política de inmigración y las tensiones y consecuencias que puede producir, hasta el punto de aupar muy cerca del poder a personajes como Le Pen. Según el académico Guillermo Céspedes del Castillo, se debe crear una buena ley de inmigración, avanzar en una mayor comprensión de las demás religiones y civilizaciones, y atender a lo que los antropólogos y sociólogos saben acerca de los países con patrones culturales diferentes. A su juicio, «la victoria de Le Pen ha sido una sorpresa relativa, dada la concentración de inmigrantes en ciertas zonas de Francia. Los políticos no lo habían previsto. Lo extraño es que el voto a Le Pen haya sido tan reducido durante estos últimos años. Lo del domingo era posible». Céspedes añadió que los países de Europa «tienen que formular pronto y bien una política de inmigración o lo que ha pasado en Francia puede extenderse a otros países y será sólo el principio». Varios politólogos dicen ya que las guerras entre naciones se han terminado y que las próximas serán entre civilizaciones. Si esto puede ser así y no hay que descartarlo, no hay que practicar la política del avestruz, hay que avanzar más deprisa en la sociedad multiétnica -no en el multiculturalismo- y acelerar las inversiones económicas en los países pobres y facilitar el acceso de sus productos a los mercados de alto consumo con ventajas competitivas para implantar focos de desarrollo que eviten el espantoso nuevo comercio de la esclavitud. Y como pretende la UE, revisar a la baja los acuerdos de cooperación con aquellos países exportadores de inmigrantes irregulares que no combaten a las mafias o que dejan partir de sus costas barcos y pateras cargados de los nuevos cautivos del siglo XXI.