ESTÁN LLEGANDO LOS LODOS

La Voz

OPINIÓN

05 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Sólo los ciegos que no quieren ver pueden ignorar que la batalla de Ramala es una consecuencia directa del discurso belicista del 11 de septiembre. Y sólo un amnésico que no quiera recordar puede ignorar que los líderes europeos que ahora quieren frenar el ímpetu antiterrorista de Sharon son los mismos que firmaron en barbecho la temeraria cruzada iniciada por Bush contra un enemigo abstracto. Por si algo faltaba, también los medios de comunicación que ahora se muestran indignados por las restricciones informativas impuestas por Israel son los mismos que alabaron el velo de silencio que cayó sobre la Gran Manzana , Kosovo, los campos de concentración de Guantánamo, la masacre de Kandahar o el peinado que sufren los hipotéticos escondrijos de Bin Laden. Y por eso no debe extrañarle a nadie la forma en que Ariel Sharon se toma las recomendaciones de la ONU, o como manda a paseo a los líderes europeos que, después de actuar como cobardes conejos frente a las bravatas del jefe americano, quieren comportarse ahora como patronos de la paz universal. ¿Se acuerdan de aquel Aznar que hizo de cabo furriel en la guerra de Afganistán? Pues es el mismo que ahora quiso abroncar por teléfono a quien, dentro de su propio país, y después de cuarenta años de marear la perdiz en todos los foros internacionales, ha tomado por su cuenta el camino de la guerra. ¿Es que no se dan cuenta de que la guerra de Sharon es el final de una época de negligencias infinitas? ¿Es que no perciben que la idea de un Estado palestino ha sido triturada por los tanques de Israel? ¿Es que no pueden ver que los últimos años de chalaneo indecente han certificado el fracaso de un modelo de paz que ya no es recuperable? ¿Es que no son capaces de aceptar que la asquerosa estrategia de enfriar todas las guerras y no solucionar ninguna les ha estallado en los fuciños? Pues no, no se dan cuenta. Y por eso hablan de la guerra como si no fuese guerra, de Arafat como si fuese el interlocutor necesario, de Sharon como si fuese un líder vasallo, del diálogo como una posibilidad, y de la solución palestina como si ellos mismos tuviesen un discurso que fuese dos palabras más allá del tópico estéril. Reconocimiento Cuanto antes recoznocamos la guerra, antes parará el baño de sangre y más pronto se abrirán los nuevos caminos de la paz. Porque los viejos, siempre minados, han quedado barridos por el 11 de septiembre, cuando Tony Blair, Aznar, Schröder, Silvio Berlusconi y Chirac callaron como muertos ante el belicismo de Bush. De aquellos polvos vienen estos lodos. Y no cabe esperar a que Washington le pare los pies a Sharon, el único que, de verdad, está haciendo los deberes por el librillo del jefe.