El paro ha caído en 932 personas. Celta y Dépor hacen historia en el fútbol. El retiro de la Xunta en Sobrado ha sido muy productivo. En Semana Santa disfrutamos de un clima espléndido. Y Álvarez Cascos se ha paseado por nuestro territorio para contarnos que vamos a tener un tren incluso mejor del que tenemos ahora. Pero, pese a todas estas buenas noticias, cada vez que se hacen públicos los resultados de un estudio medianamente serio, nos sacan los colores. El último, el de la Fundación Encuentro sobre la realidad social. Nos dice que en los últimos seis años del gobierno de José María Aznar, es decir, de gobierno amigo , Galicia se ha alejado de las comunidades más ricas. Nos dice que hoy estamos más lejos que hace dos décadas de alcanzar la media nacional en indicadores básicos. Y nos dice, en definitiva, que el gobierno amigo , como muchos sospechábamos, no lo es tanto. En realidad no es al ciudadano al que informes como éste deben de sacarle los colores. Pero ya se sabe que los hay que no se sonrojan ni con una insolación de ocho horas en A Lanzada. Parece como si no fuese con ellos. Que alguien nos explique ahora de qué nos sirven ciertas amistades. Comunidades menos sumisas con el Gobierno de Madrid reciben mejor trato. El gobierno amigo de Aznar ha conseguido la cuadratura del círculo. No sólo que Galicia siga estando donde estaba cuando él llegó a la Moncloa, sino que esté peor. Más alejada de los desarrollados. Don Julio Camba, que nunca hablaba en serio, decía cosas muy serias. En una ocasión escribió que los diputados gallegos iban a Madrid a pedir muelles, dársenas, puentes y carreteras a cambio de una caja de puros. Y que siempre lograban algo. Aunque en ocasiones se le daba un puerto a quien necesitaba un puente. Pero se lo daban. Aquellos sí que eran amigos. Si hay que decir que en Madrid hay un gobierno amigo , lo decimos. Aunque no lo creemos. Porque, con amigos como éstos, casi es mejor enemistarse.