RECICLARSE

La Voz

OPINIÓN

CARLOS GARCÍA BAYÓN MERIDIANO DE ACTUALIDAD

29 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Se llama Secundino Segura Gómez, es de Pedregal do Camiño, tiene 43 años, cursó estudios primarios, es fontanero, zurdo y uno de los escasísimos ciudadanos que jamás habló de Camilo José, ni escribió, ni fue su amigo, ni lo conoció en Madrid o Padrón, ni sabe nada del cipote de Archidona, ni de las izas, rabizas y colipoterras del callejón del Papagayo, en A Coruña. Y todo esto en un país como Galicia donde las viñas, desde el Ribeiro hasta O Salnés, dan 250 millones de litros de vino capaces de entusiasmar la más torpe fantasía, hallar antecesores godos en cualquier apellido y amigos en las más encopetadas necrópolis. Vaya proeza, como para una crónica de Vasco da Ponte. Pues, sí, Secundino es ese personaje. ¿Pero usted, Secundino, jamás le oyó un coño, una palabra obscena a don Camilo? ¿Jamás comió con él en Chef Ribera o Vilas? Este es un acontecer superior a la boda en Noruega de Per-Kristián, ministro y Yan Erik, millonario; a los planes económicos del Gobierno argentino, prestidigitador que convierte los dólares en pesos y la desesperación en orgasmo; a Redondo que se ha quedado cuadrado al descubrir en las ingles cojoneras una gusanada que le devora el pasado, presente y futuro; a la política española que, como en días de Montero Ríos, le nacen yernos, cuñados, sobrinos y delfines por todos los úteros... ¡Vaya con Secundino! ¡Hay que reciclarse, amigo!