MANUEL-LUIS CASALDERREY
01 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Esta es mi propuesta para el euro. Hasta ahora decíamos, coloquialmente, pela, para referirnos a la peseta. Como el euro es masculino y eu es difícil de pronunciar, sugiero que le llamemos pelo. Así, un euro sería un pelo y cuatro euros, cuatro pelos, lo cual no anularía la acepción referida a personas, como el que escribe, que tienen la cabeza con más claros que pelos. Siguiendo con esta línea, las monedas menores que el euro pasarían a llamarse: centipelo (la de un céntimo de euro), dos centipelos (la de dos céntimos), cinco centipelos (la de cinco céntimos), decipelo (la de diez céntimos), dos decipelos o quintopelo (la de veinte céntimos) y mediopelo (la de cincuenta céntimos). Claro que también podríamos fijarnos en la figura del reverso y entonces los nombres serían: un juancarlos (un euro), dos juancarlos (dos euros); un cervantes (diez céntimos), dos cervantes (veinte céntimos), cinco cervantes (cincuenta céntimos). Las que llevan la catedral de Santiago de Compostela, serían: un santiago (la de un céntimo), dos santiagos (la de veinte céntimos), cinco santiagos (la de cincuenta céntimos). Es mi deseo que el año les traiga muchos pelos.