E. GONDREDO
30 oct 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Estamos metidos en uno de los líos diplomáticos más extraños. La sombra del Sáhara se divisa al fondo, pero ni Marruecos ni España hablan claro. Por si había poco, Mohamed VI veta a los periodistas españoles y avisa de que no le queda hueco en la agenda para la cumbre bilateral de noviembre. No está el mundo para tensar más la cuerda.