ROBERTO L. BLANCO VALDÉS
18 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Aunque el lema se vista de seda, lema se queda. El BNG ha hecho toda su campaña bajo los lemas «O país entre todos!» y «O Presidente de todos», intentando así cubrir los flancos en los que encontraba quizá mayor debilidad. De hecho, los lemas de campaña son frecuentemente una foto en negativo de aquello que los partidos quieren potenciar a partir de la previa constatación de sus carencias, para llegar al mayor número posible de votantes. Nadie podrá negar al Bloque, entonces, su acierto en la elección. Pues si algo había venido caracterizándolo desde hacía mucho años era una concepción del país muy diferente de la que ahora pretende transmitir: la que proclamaba anteayer en su mitin ourensano el señor Suárez Canal, cuando hablaba de la necesidad de que Galicia fuera gobernada por un partido propio ¡de una vez! ¿Propio? Sí, señor: partido propio. Esa definición, que hace del BNG el partido natural de este país, y convierte en ajenos a los otros, ha sido, de hecho, una de las claves sobre las que el nacionalismo ha construido su discurso. Según él, en Galicia existiría un partido propio de Galicia, el BNG, y otros que ni lo son, ni podrían serlo aunque quisieran, pues el carácter de propio derivaría del hecho mismo de ser nacionalista. Es igual que los partidos no propios tripliquen los votos obtenidos por el propio; e igual que quienes votan a los no propios sean tan gallegos como el que más. La definición de partido propio es puramente tautológica: partido propio es el que un partido propio juzga como propio. ¡Y se acabó! ¿Qué concepción puede tener sobre Galicia quien considera que cientos de miles de gallegos que votan listas formadas por gallegos están votando en realidad a partidos de fuera del país? Acierta usted: la que el BNG trata ahora de cambiar con sus lemas de campaña. Estoy convencido de que muchos de sus militantes y votantes creen en ellos de verdad. Pero lo estoy también de que hay todavía muchos otros que piensan que sólo ellos representan a Galicia. Y que la Galicia que vota socialista o popular es en realidad una Galicia de mentira, una no Galicia en realidad, que ellos deben hacer cambiar cuando les toque.