¡MALDITO ANIVERSARIO!

La Voz

OPINIÓN

ENRIQUE CURIEL

27 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El 28 de septiembre del 2000, Ariel Sharon, escoltado por mil policías israelíes, visitaba la explanada de las Mezquitas en Jerusalén, uno de los centros sagrados más trascendentes para los árabes. El volcán de Palestina volvió a rugir con fuerza, significando el inicio de la Intifada de las Mezquitas, que, además de provocar más de mil muertos en un año, esencialmente palestinos, ha desencadenado una espiral de violencia y radicalización que, como un reguero de gasolina, se expande desde Marruecos y Argelia, hasta Irán, Irak, y el Oriente lejano. Tras los intentos fallidos en Camp David, convocados por un Clinton cesante en el mes de julio del pasado año, los palestinos e incluso ciertos sectores israelíes consideraron la iniciativa de Sharon como una provocación. Que, curiosamente, coincidía con el comienzo de la campaña electoral para la presidencia de los EE UU. El balance del año transcurrido, annus horribilis, no puede ser más estremecedor para Palestina, para el proceso de paz y para todo el mundo. El atentado de las Torres Gemelas busca legitimarse ante los pueblos árabes acudiendo a la masacre y a los asesinatos preventivos ordenados por Sharon y a la comprensión de una parte de la Administración Bush. El nuevo líder israelí barrió de la escena política a Barak, y contestó a la Intifada y a los atentados suicidas con el Ejército y los cazabombarderos F-16. Hemos vivido una espiral infernal que es imprescindible terminar. Cuando los emisarios de los Estados Unidos y de la Unión Europea han buscado a los países árabes para solicitar su apoyo, se han encontrado con una evidencia: «Resuelvan ustedes el conflicto de Palestina, frenen a Sharon, ayúdennos a luchar contra la pobreza, y así podremos dirigirnos a nuestra gente». En una actitud obscena de nuevos ricos, nos hemos dirigido a ellos, incluidas India y Pakistán, queriendo comprar con dólares su apoyo. Hay que buscar, detener y juzgar a los responsables del asesinato de más de siete mil ciudadanos en Nueva York y Washington. Sean quienes sean. Pero no debemos repartir el cartel de terrorista entre estados y pueblos, porque no se plieguen a nuestros deseos. Siria es terrorista ahora, pero hace pocos meses Clinton mantenía una entrevista oficial con Hafez el Asad. Si deseamos evitar el choque de civilizaciones, es preciso volver al Informe Mitchell y poner de nuevo sobre la mesa los Acuerdos de Oslo. Israel no ha cumplido nunca ninguna de las resoluciones de Naciones Unidas en relación con la crisis palestina. Si hemos entrado en el siglo XXI con el espanto en nuestras conciencias, es hora de echar los cimientos de un nuevo orden que resuelva los problemas y para ello necesitamos políticos de altura, inteligentes y con visión estratégica.