JUAN J. MORALEJO / EL ORÁCULO DE DELFOS
16 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La Historia, como los ejercicios espirituales, rebosa avisos desatendidos de que las malas compañías son malas compañías a secas y de que, si el fin no justifica los medios, no es tanto por razones éticas como por conveniencias prácticas, porque hay medios que te salen ranas y además tienes que comértelos cuando de ranas ya han degenerado a sapos. Que esos avisos no pasen de anécdotas en la verdadera causalidad de los procesos históricos es lo de menos, aunque a veces el haberlos desatendido añada un recochineo que ya no es tan de menos e incluso puede ser muy de más. En la Gran Guerra Europea el Kaiser y su ministro von Ludendorff quisieron putearle el ejército al Padrecito Zar y desde Suiza en vagón precintado le metieron en Rusia al exiliado Vladimir Lenin. El ojo clínico y el éxito del Kaiser y de su cabo mamporrero están a la vista. Allá por 1970, como contra Franco todo valía, había en España ojo clínico a esgalla para tener a ETA por un puñado de idealistas de la democracia y de la libertad; el puñetero puñado no ha cambiado y era y sigue siendo el forúnculo por antonomasia. Basten estos ejemplos de avisos desatendidos, que son tropecientos elevados a tropecientos. La piedra de tropezar en ella va camino de desaparecer por desgaste total. El último tropezón, miles y miles y miles de víctimas del fanatismo desesperado, tiene una nota atroz de sarcasmo en que Osama Bin Laden haya iniciado su carrera paranoica con el beneplácito de EE UU para darle caña a los soviéticos en Afganistán. Dicen que hubo un desencuentro, un desamor, y que el aliado en tropelías e incordios se reconvirtió a ese odio fanático que ahí tenemos. Por lo tanto, a algunas de las explosiones retóricas de los políticos americanos les vendrían bien un poco de sordina y algo de palinodia, que es una palabreja griega con la que se quiere significar, por ejemplo, que no es sensato criar avispas ni esperar que piquen siempre y solamente al de enfrente. Porque, a fin de cuentas y como siempre, la inocencia de todas las víctimas y la absoluta irracionalidad del terrorismo no pueden ser ni un aval ni una coartada para que los políticos no reconsideren su política. Y en la política de Oriente Medio, Israel, Palestina, Líbano, Irak ... hay mucho que reconsiderar y enmendar por parte de USA, UE e Israel. En fin, ya que está tan de moda la interculturalidad, anótenme todo este hatajo (¡con hache!) de bellezas léxicas con los orígenes lingüísticos y culturales más diversos, pero con el denominador común de que todas son creación del hombre para el hombre: cruzada, inquisición, ghetto, yihad, zulo, coche-bomba, linchar, lapidación, kale borroka, gulag, Gestapo, Stasi, PIDE, kamikaze, guerra santa, Terror, guillotina, KGB, Tien-An-Men, Ku-Klux-Klan ... Vista la lista, habrá que preguntarse qué tenía contra el lobo el desconsiderado que lo puso como ejemplo de comportamientos entre hombres.