UN GOBIERNO EN APUROS

La Voz

OPINIÓN

ENRIQUE CURIEL

05 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Definitivamente el lío de Gescartera se complica, llena de incertidumbre a los dirigentes del PP y ata las manos de José María Aznar sobre la dimensión de cualquier crisis de Gobierno. La cuestión es la siguiente: ¿es posible que este Gobierno presida la Unión Europea al tiempo que algunos de sus miembros están sometidos a la investigación del Parlamento o del Tribunal Supremo? Por mucho que se pretenda reducir el calendario de la comisión de investigación que comienza mañana, Rodrigo Rato, Cristóbal Montoro y Josep Piqué, por otras razones, están bajo sospecha y resulta poco recomendable para los intereses de España que presidan las reuniones de ministros correspondientes. Pero existe un acuerdo no escrito en la UE, que impediría realizar cambios en el gobierno durante la presidencia, salvo causa de fuerza mayor. Así que Aznar tiene que decidir de inmediato para que los nuevos puedan hacer sus deberes. También puede no realizar cambios, pero el precio político sería muy alto cuando faltan pocas semanas para las elecciones en Galicia. ¿Y si pierden la mayoría en Galicia? Lo que parece evidente es que la trama de Gescartera compromete seriamente al Gobierno. Más allá de la anecdótica, aunque significativa, utilización de los faxes de la secretaría del presidente en La Moncloa para requerir la devolución de seis millones de pesetas a Camacho, ahora sabemos que, presuntamente, la directora del Tesoro, Gloria Hernández, intercedió a favor de Gescartera ante Rato para lograr su conversión en agencia de valores el 1 de septiembre del año pasado. Ésta responsable depende directamente de Rato, es miembro de la CNMV en representación del Gobierno, conoció la trama de Gescartera y, en el mejor de los casos, la ocultó a Rato que firmó la autorización. En esos días, David Vives, director de inspección de la CNMV, ya había emitido informes demoledores sobre la pésima situación de la agencia de Camacho. Pero alguien hizo oídos sordos sobre lo que ocurría, y el Gobierno tiene una grave responsabilidad in vigilando que no puede desconocer. Además, algunos organismos ministeriales retiraban los fondos alertados de las circunstancias. Así las cosas, Aznar tiene varios problemas. No sabe donde está el final y no se fía de lo que le dicen, lo que explica la estrategia del «caiga quien caiga». De lo contrario, él mismo podría verse complicado en cuanto a la responsabilidad política. Es consciente de que se está librando la primera batalla por la sucesión y las filtraciones a la prensa continuarán. Por lo demás, la situación de Celia Villalobos es insostenible, Anna Birulés ha desaparecido en combate, Pilar del Castillo ha enfadado a las Universidades y Pío Cabanillas prepara las maletas para Galicia. Para culminar la trapisonda, el Fiscal General del Estado cesa al fiscal del asunto Piqué y la ONCE dice que no sabe de que le hablan. Huele a podrido.