ANTONIO PAPELL AL DÍA
27 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Por fortuna, la respuesta de ETA que se esperaba tras las detenciones de sendos comandos en Guipúzcoa y en Barcelona, aunque se ha producido, no ha provocado víctimas mortales. Los estragos causados por el coche bomba en el aparcamiento cubierto del aeropuerto de Barajas han sido grandes: 110 automóviles afectados, además de daños notables en el edificio. Pero lo más irritante de este atentado es, de nuevo, lo absurdo y lo gratuito de la acometida contra intereses que nada tienen que ver con el pretendido conflicto que esgrime la organización terrorista para explicar (que no justificar) su activismo salvaje. El automóvil utilizado en este atentado había sido robado en Guernica el pasado día 8, lo que arroja ciertas dudas sobre la ubicación del comando que lo ha cometido: parecería natural que fuera obra de un comando itinerante llegado del País Vasco y no de los efectivos que ETA tiene ocultos en Madrid. En todo caso, la labor silenciosa y efectiva de las Fuerzas de Seguridad del Estado, ahora mejor coordinadas entre sí, debe proseguir con todo el arropamiento político y social que sea necesario.