RUSIA, ENTRE EL ESTE Y EL OESTE

La Voz

OPINIÓN

GONZALO PARENTE

31 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

No pueden pasar desapercibidos los últimos movimientos que las grandes potencias (Rusia en extensión, EE UU en economía y China en población) están realizando para la defensa de sus intereses estratégicos. Así se pueden entender los acuerdos firmados recientemente en Moscú entre Jiang Zemin y Vladimir Putin y los acuerdos iniciales alcanzados en la reciente cumbre de Génova entre Putin y Bush. Ya en los primeros años del siglo pasado, un clásico de la geopolítica como fue el británico Mackinder predijo el paradigma de la estrategia mundial: «El que domine la tierra corazón dominará el mundo». La tierra corazón es Rusia y hoy se cumple esta predicción. Efectivamente, la Rusia actual, entre el Este y el Oeste, tiene la capacidad de caer con todo su enorme peso estratégico hacia una alianza con China, con la que está unida en el continente euroasiático; o bien, puede caer del lado europeo occidental y decidirse por una alianza con Estados Unidos a través de la OTAN. También podría jugar la baza del equilibrio para constituirse en el fiel de la balanza, entre el Este y el Oeste, para marcar ventaja de todos. China, potencia emergente en este siglo, necesita el apoyo tecnológico de sus antiguos camaradas políticos para transformarse en una gran potencia que pueda disputar con EE UU en conflictos asiáticos, como el de Taiwan. Los rusos podrían favorecer esta opción. Pero, ¿interesa a Rusia ayudar a que China sea el poder dominante en Asia? Equilibrios Por su parte, la colaboración ruso-norteamericana se centra en las exploraciones espaciales que realizan conjuntamente y también en el desarrollo de los numerosos tratados de control de armas nucleares procedentes de la guerra fría. Ahora, EE UU necesita el consenso ruso para desplegar el escudo antimisil que va contra el tratado ABM. No cabe duda de que Putin tiene una verdadera oportunidad para jugar sus bazas estratégicas entre el Este y el Oeste. El siglo XXI va conformando un nuevo orden mundial que ya se puede adivinar por el potencial chino, que está creciendo en lo económico y en lo militar de manera extraordinaria. China y EE UU constituyen con el Pacífico por medio el nuevo espacio de interés estratégico. Rusia puede asegurar su futuro si se consolida en su papel de mediador.