UN IMPULSO PARA LA SALIDA EUROPEA

La Voz

OPINIÓN

ANXO LUGILDE

10 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Las dos décadas de sucesivas reconversiones industriales en el sector naval español, iniciadas por la UCD, amplificadas por el PSOE y culminadas por el PP, dejaron una huella imborrable en la ría de Ferrol. Sin embargo, los efectos no fueron iguales en ambas orillas de esa privilegiada lámina de agua. La outra banda, como llaman los ferrolanos a la ribera sur (la de Fene y Mugardos), se despidió dramáticamente de sus tiempos de esplendor y ahora, ya sin el nombre de Astano, busca un futuro que quizá pudiera hallar como gran centro de reparaciones en altamar que aprovechase el potencial de los 600 millones de toneladas que transitan anualmente a 90 millas de las costas gallegas. En cambio, la orilla norte, la de la antigua Bazán-Ferrol, hoy principal centro de la nueva Izar, tuvo más suerte. Aunque este astillero, confinado desde la reconversión únicamente a actividades militares, vivió drásticas reducciones de personal, su potencial industrial y tecnológico pudo desarrollarse hasta el punto de hacerse un hueco en los más exclusivos círculos internacionales. Los 700.000 millones de pesetas que suma la actual cartera de pedidos de Izar y las posibilidades de nuevos contratos de fragatas para Australia, Filipinas o Corea constituyen la mejor tarjeta de presentación para una empresa que ya puede ser el objeto del deseo de los grandes emporios del armamento, como la norteamericana General Dynamics. Frente a posibles ofertas exteriores, la perspectiva de un consorcio europeo de la industrial naval militar -similar al que ya existe en el campo aeroespacial- resulta mucho más atractiva, tanto desde el punto de vista político europeo como desde el económico-industrial español y gallego. Ese conglomerado, en el que Izar desempeñaría uno de los papeles estelares junto a los astilleros alemanes y tal vez los frances, ofrece la oportunidad de romper con la atávica dependencia militar europea de EE UU y de sentar las bases para el desarrollo estratégico de las factorías ferrolanas -con sus gradas todavía desaprovechadas- sin estar a expensas de decisiones norteamericanas. En suma, el interés exterior por Izar debería acelerar la creación de ese genuino grupo europeo.