EL PROBLEMA DEMOGRÁFICO VENTURA PÉREZ MARIÑO, abogado y doctor en Derecho
19 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Galicia, según datos acabados de publicar por el INE, es la Comunidad Autónoma que más habitantes ha perdido -9.565- en 1998 y, en consecuencia, su saldo entre nacimientos y fallecimientos ha sido de signo negativo. Las causas son múltiples: desde una novedosa y elevada tasa de trabajo femenino, la dificultad de compaginar trabajo/maternidad, a una valoración superior del desarrollo personal en detrimento de la familia tradicional. Pero sean cuales sean las razones, estamos ante un crecimiento vegetativo negativo por primera vez en la historia reciente que, de continuar, conllevaría entre otras cosas un estancamiento económico, una quiebra del sistema de pensiones y un envejecimiento creciente de la población. La solución que se presenta a primera vista es obvia: el aumento de la tasa de natalidad. Por ello, manifestaciones como la surgida desde ámbitos empresariales de imponer un impuesto a las trabajadoras embarazadas, además de estúpida, discurre justamente por el camino contrario. Urge favorecer de inmediato la posibilidad de embarazo de las mujeres en edad fértil con medidas económicas, sociales y laborales. Hay quien dice que el nacimiento de Pablo Nicolás desencadenará un efecto Infanta, pero no parece que Marichalar o Urdangarín tengan tanto tirón como aquel apagón nocturno de Nueva York que hizo que nueve meses después se congestionasen los paritorios hospitalarios. La segunda solución viene de la mano de los emigrantes. Las comunidades autónomas que no han perdido población en 1998 son aquellas en donde hay un importante asentamiento de emigrantes, más prolíficos que los españoles, y así más de un 6% de los niños nacidos en España en dicho año son hijos de emigrantes. Y mientras la primera hipótesis es difícil de alcanzar, la segunda ya está ahí. Se calcula que en el año 2010, el 20% de los nacimientos en España serán hijos de emigrantes; niños con tantos derechos y obligaciones, tan españoles como cualquiera. Niños de diversas razas que conformarán un nuevo país en el que a todos nos interesa se integren desde el primer día. Niños y razas que van a decidir nuestro futuro común. Hace unos días George Bush, presidente de un país multirracial, en una entrevista de la revista Time, reconocía que los negros y los hispanos le habían dado una buena paliza electoral. Le faltó decir que, dado el crecimiento de dichas razas, de continuar la orientación de voto, dentro de 4 años perdería las elecciones.