NACIONALISMOS EN LA ENCRUCIJADA FERNANDO JÁUREGUI
09 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Un pacto puede ser un papel, un papel mojado o el principio de una arquitectura de paz. Que un pacto contra algo tan injusto como el terror de ETA llegue a firmarse entre las dos fuerzas políticas mayoritarias en el ámbito estatal es bueno. Aplausos. Todo cuanto sirva para construir el final de la violencia, del asesinato, de la extorsión mafiosa, es positivo. Duro con ellos. Pero... Pero, claro, la fuerza política mayoritaria en Euskadi sigue siendo el PNV. El PNV de alguien como Xabier Arzalluz, qué le vamos a hacer. Y un plan de paz que pase por el cabreo activo, o la indiferencia pasiva, de los peneuvistas, por muy sabinianos que éstos sean, corre el risgo de no llegar a cumplir sus objetivos. PP, al principio reticente, y PSOE, inicialmente ambiguo, han dado un paso gigante... con un solo pie. Ojalá los dirigentes del PNV abandonen su ceguera y estampen también su furma al pie de un documento en el que, a mi entender, no se hace una invitación lo suficientemente cordial a los nacionalistas moderados vascos. Pero todo es, confiemos, modificable. Incluso un documento que representa a diecinueve millones de votantes.