«Los alumnos estudiaban más antes»

La Voz

OPINIÓN

VEINTE DÍAS DE NOVIEMBRE MEMORIA PERSONAL: Francisco Mayán, historiador

12 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

X. M. PALACIOS VIVEIRO En aquel 1975 cada vez más lejano, aparecían cambios en la sociedad. Uno de ellos se registraba en el ámbito docente, pues el bachillerato de seis cursos, vigente durante décadas, se batía en retirada ante la aparición de las siglas BUP (Bachillerato Unificado Polivalente). Veinticinco años después, la ESO y la ESPO lo trasladan también a la historia. El historiador Francisco Mayán vivió aquel período tan decisivo como catedrático de Historia y director del Instituto San Rosendo, de Mondoñedo. Analizando aquellos tiempos y los actuales, coincide en que «había y hay demasiadas asignaturas, antes y ahora»; considera que «la jornada de trabajo del estudiante debe acabar como acaba la del obrero», y sostiene que los alumnos deben de ocupar las tardes en museos o en bibliotecas, es decir, «en formación del estudiante para el día siguiente». _¿Cómo era aquella época en la enseñanza? _El BUP nació con muchas esperanzas, pero se vio que eran necesarias unas pruebas de acceso a la Universidad. A mi juicio, son una aberración, pues un alumno que vaya a estudiar una carrera de Letras no necesita la misma preparación que uno que vaya a cursar una de Ciencias. _¿De qué modo recuerda el trato con los alumnos? _La vida diaria de las clases era sumamente cordial. El profesor era como un padre para los alumnos, y los alumnos, como familiares para el profesor. Yo recuerdo aquellos años como los más felices de mi vida profesional. _¿Se percibían en las aulas las tensiones políticas y los cambios que se intuían? _La política no tenía influencia ninguna. Los alumnos no tenían una ideología política, al menos en los pueblos; y los profesores, en la vida que hacían en el instituto, tampoco. Al morir Franco, cambió todo. _Aunque el sistema docente haya cambiado mucho, ¿se estudiaba más antes o ahora? _Los alumnos estudiaban más antes y tenían más interés. La abundancia de asignaturas y jornadas de clases tan intensas los llevan a pasar de todo.