ACTUACIÓN POLICIAL ANTITERRORISTA ENRIQUE CURIEL, profesor de Ciencia Política en la Complutense
10 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Felicitemos a la Policía Nacional, a la Guardia Civil, a todas las Fuerzas de Seguridad del Estado, y felicitémonos todos por la detención en Sevilla, Madrid y Bilbao, de miembros de ETA. Detenciones, también, de los presuntos responsables del envío de cartas bomba y del núcleo dirigente del GRAPO en París, efectuada en colaboración con la policía francesa. Nuestras Fuerzas de Seguridad constituyen la primera línea en la defensa del Estado democrático y deben de sentir el aliento de todos. Pero debemos de ser conscientes de que nos enfrentamos a una batalla larga y compleja. Una vez más, hemos de considerar la acción policial como condición necesaria, pero no suficiente, para lograr la pacificación en el País Vasco. La detención del nuevo comando Vizcaya pone de relieve la rapidez en sustituir a los terroristas muertos en agosto, al hacer explosión la bomba que manipulaban en un coche. La respuesta de ETA ha sido el intento de asesinar a dos periodistas y a su hijo en San Sebastián y la colocación de una bomba en Alsasua. No nos enfrentamos sólo a un grupúsculo asesino, sino a un fenómeno complejo de violencia que dura ya cuarenta años y que dispone del apoyo y la comprensión de un sector de la sociedad vasca. No existe una solución exclusivamente policial. La unidad de las fuerzas políticas democráticas, la cooperación internacional, especialmente de Francia, y la movilización de los ciudadanos, deben de sumarse a la eficacia policial como fundamentos para lograr el aislamiento político y cultural del terror. Pero carecemos de la primera de estas exigencias. No existe la mesa de Ajuria Enea, se quebró el Pacto de Madrid, y la unidad de las fuerzas democráticas ha saltado por los aires, no sólo con el PNV, sino que la desconfianza se ha extendido a otras fuerzas nacionalistas cuyo papel resulta trascendental. La última reunión entre Gobierno y PSOE no parece que haya producido resultados nuevos. Si se condiciona la existencia de un marco estable de coordinación entre el Ejecutivo y el PSOE, a la aceptación por parte de Zapatero de un pacto preelectoral para la gobernación de Euskadi, se comete un grave error que nos pasará factura a todos. Se confunde el apoyo al Gobierno y a las Fuerzas de Seguridad con la acción política de cada uno de los partidos. Significaría pedirle al PSOE que se autoexcluya y que dimita en el País Vasco. ¿Es razonable? ¿Podemos reflexionar todos un poco más?