VEINTE DÍAS DE NOVIEMBRE C.F. Cuando le preguntaron, años después, al rey Hassan II de Marruecos por qué había iniciado la «marcha verde» sobre el Sahara aprovechando la enfermedad de Franco, el monarca hachemita contestó raudo: «¿Y cuándo cree usted que había mejor momento que ese?». Tenía razón, pues un Franco moribundo mantenía ocupada a España, no permitiendo que se enfrentara a un país como Marruecos, que era más débil, pero que estaba fanatizado con la conquista de un territorio desértico.
05 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Franco, además, pensando en su juventud de guerras coloniales, era partidario de enfrentarse a Marruecos, mientras el príncipe Juan Carlos, entonces jefe de Estado en funciones, no quería derramar una sola gota de sangre española y empezar su previsible reinado con un enfrentamiento armado de consecuencias imprevisibles. Todo esto supuesto, el rey Hassan decidió el comienzo de la tan cacareada «marcha verde». No obstante, el monarca anunció que no iría a la cabeza, pues «la obligación del jefe es quedarse en el puesto de mando». Además, Gómez de Salazar, gobernador general del Sahara y militar africanista de rompe y rasga, confirmó que la franja de terreno por la que se esperaba entrasen los entusiastas moros había sido minada y que no cruzarían la frontera «ni un solo metro». Hassan se puso en plan Gandhi y declaró el día anterior: «Si te encuentras al llegar al Sahara con un español, ya sea militar o civil, salúdalo y dale un abrazo», pero advertía, en velada amenaza a los polisarios: «Si te atacan otros que no sea españoles, querido pueblo, tu valeroso Ejército te ayudará». Daba a entender que entre la multitud que iba a cruzar la frontera iría personal armado. No menos pintoresco en toda esta aventura fue la fuga de El Jatri Ul Yumani, presidente de la Yemaa (Asamblea) del Sahara Occidental, que dejó plantados a sus antiguos compañeros y se fue a rendir pleitesía a Hassan. El Jatri se había pasado anteriormente por las Cortes españolas, de la que era procurador, para cobrar sus últimas dietas. Unos días antes de su plante, había presidido un gran mitin en Villa Cisneros, ante 75 jefes de las tribus más importantes del territorio, afirmando la independencia y la integridad del Sahara. Paralelo a todo ello, comenzaba la evacuación de civiles del territorio, con un presupuesto de mil millones. Quienes no quisiesen abandonarlo serían multados con 50.000 pesetas o arresto de 15 días.