EL ÚLTIMO PRISIONERO

La Voz

OPINIÓN

EL PERSONAJE - András Tamás -/ Ana Muñoz

12 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace ya cincuenta y cinco años del término de la II Guerra Mundial. Sin embargo, para András Tamás el tiempo se paró cuando fue capturado por los soviéticos en 1945 cerca del río Don y llevado a un campo de concentración. En 1947, el joven soldado húngaro, fue trasladado al instituto psiquiátrico de Kotelnich. Nadie le entendía ni sabían en qué idioma hablaba y le confundieron con un loco. Así, en Kotelnich fue tratado de amnesia y esquizofrenia. Las autoridades húngaras le dieron por muerto en vista de que nadie le reclamaba. Tuvo que ser uno de los médicos que le trataban quien descubriera que era húngaro y que había luchado junto a los alemanes en la segunda Gran Guerra. Gracias a este doctor se descubrió su identidad y, por fin, se le concedió «su carta de libertad». A András Tamás, de todos modos, aún le queda mucho por hacer. Vuelve a su Hungría natal después de más de medio siglo; allí ya no tiene a nadie que le esté esperando tras tantos lustros de soledad. Con 75 años, András vuelve a nacer en un mundo que ha cambiado mucho desde entonces y que a partir de ahora debe volver a descubrir.