CONGRESO DEL PSOE

La Voz

OPINIÓN

ENRIQUE CURIEL

17 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Los resultados electorales del 12 de marzo han supuesto algo más que la derrota del PSOE. Han puesto de manifiesto la crisis política de la izquierda española. A un evidente desconcierto estratégico, político y sindical, se suma la pérdida de la iniciativa, el relativo desvanecimiento social de las propuestas políticas y la progresiva burocratización y el clientelismo interno de los partidos. El malestar de un amplio sector de los progresistas se puso de manifiesto a través de una alta abstención. El acuerdo preelectoral con IU, constituyendo una iniciativa positiva, resultó ineficaz porque no era creíble. Existen opiniones que achacan la derrota a la deriva federalizante del PSOE y al pacto con IU. No lo creo. Las causas de una derrota previsible se habían gestado con anterioridad. La verdad es que la izquierda no supo realizar una oposición solvente y eficaz al Gobierno de Aznar, que se propuso el logro de tres objetivos: amortiguar el temor que su acceso al gobierno había despertado en los sectores sociales más vulnerables neutralizando a los sindicatos y presentándose como un gobierno «social»; asegurarse una mayoría parlamentaria con las fuerzas nacionalistas; y, por último, desencadenar una estrategia de deslegitimación contra la oposición socialista para lograr su erosión y aislamiento. El PP ha aprovechado el buen ciclo económico para reorganizar el sistema tributario en un sentido regresivo, favoreciendo los impuesto indirectos, aumentando la presión fiscal y reduciendo los gastos sociales. Las rentas del trabajo y las pensiones ha perdido poder adquisitivo durante la legislatura y su participación en el conjunto del PIB también se ha visto castigada. Simultáneamente hacían creer que el sistema de protección social es enemigo del crecimiento. Así, no es extraño el deterioro evidente y galopante de nuestro sistema de enseñanza y la aparición de señales preocupantes en la sanidad pública como consecuencia de los recortes financieros. El sistema de pensiones, los planes de vivienda, la investigación, no pueden ser abandonados o desmantelados, directa o indirectamente. Nuestro escaso Estado de Bienestar corre peligro cierto en los próximos cuatro años. La izquierda debe vincular crecimiento económico, protección social, generación de empleo no precario, mantenimiento del poder adquisitivo de salarios y pensiones, y la modernización económica. Ese debate ya ha comenzado a producirse entre los ciudadanos. ¿Qué hará el PSOE?