FERNANDO MARTÍNEZ LAÍNEZ EL PERSONAJE / ALÍ AGCA
13 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Pocas dudas existen de que la intervención del propio Juan Pablo II ha sido determinante para la puesta en libertad de Alí Agca, el terrorista turco que intentó acabar a tiros con la vida del pontífice. Agca fue el brazo ejecutor del tercer secreto de Fátima (y en ese sentido un hombre providencial) revelado el pasado mayo. Un misterio que hacía referencia al atentado papal de 1981. De ese oscuro episodio quedó flotando como un resto de dudas una desquiciada figura humana que se pudría en la cárcel, de la que nadie sabía a ciencia cierta por quién había estado dirigida. Alí Agca, en la cárcel o fuera de ella, sigue siendo una sombra. Militante de la extrema derecha turca, cuando fue capturado dijo pertenecer al Frente Popular de Liberación Palestino. Después, confesó haber sido el brazo ejecutor de un plan forjado entre el KGB soviético y los servicios secretos búlgaros. Sea como sea, Agca era un anacronismo del terrorismo vinculado a la guerra fría, un recuerdo molesto con el que nadie quería cargar, y del que Italia y el Vaticano han querido desprenderse.