Carlos Villena es un barcelonés que recaló en A Coruña dos años, aunque ahora vive en su ciudad natal, donde continúa con su doble faceta de pintor y editor de casetes.
Villena dirige desde el 2008 el sello Mantricum Records, uno de los pocos que existen en el panorama nacional. «Todo empezó como un hobby, pero ahora es algo más profesional», comenta el artista. Para Villena, el casete es puro fetichismo y nostalgia, «pequeñas obras de arte». El catalán asegura que ha crecido con el casete desde los años 80. «Me gusta más el sonido analógico que el digital», afirma. Aunque dice que la demanda es minoritaria, «hay campo en la música experimental, new age, metal, drone y psicodelia». El editor afirma que la mayor parte del público «desconoce el formato y que todavía hoy sea posible publicar en cinta».
En cuanto a los ingresos «va en función del tirón del artista que se edite», aunque algunos generan «cero euros e incluso pérdidas». Lleva publicados 32 trabajos y realiza el artwork o diseño gráfico de las carátulas de manera artesanal. La edición de un centenar de cintas ronda los 200 euros.