La Universidad de Valencia, a través de un grupo de expertos entre los que figura Luis Montoro, una autoridad en la materia, ha elaborado un estudio sobre la siniestralidad de las motocicletas en las vías interurbanas, analizando datos entre el 2017 y el 2024. Durante este período, las motocicletas y ciclomotores estuvieron implicados en 59.036 siniestros interurbanos con un balance de 69.035 víctimas, de las cuales 2.374 fallecieron y 10.845 resultaron heridas graves. Uno de los datos más relevantes de este informe indica que las salidas de vía representan el 25,3 % de los siniestros y que, en términos de lesiones, el 27,5 % de las víctimas de una salida de vía fallecen o resultan heridas graves.
Lo más interesante de este estudio es que, a diferencia de los datos que exhibe siempre la DGT, no exime de responsabilidades a las infraestructuras en estos accidentes, ya que señala que las causas también están en la escasa capacidad de aquellas para proteger a un usuario vulnerable cuando se produce un error, una desviación de la trayectoria o una pérdida de estabilidad. Y por ello el Intras (Instituto de Trafico y Seguridad Vial del la Universidad de Valencia), departamento que realizó el trabajo, plantea la necesidad de avanzar hacia enfoques de sistemas seguros, con carreteras más tolerantes, márgenes más adaptados a motoristas con sistemas de contención (guardarraíles y arcenes), tratamiento de curvas (asfalto) y formación de los propios moteros.
Según Luis Montoro, catedrático de Seguridad Vial de la Universitat de Valencia, «la motocicleta aporta muchos valores al sistema de movilidad, pero exige una protección específica. Los datos muestran que no estamos ante un problema genérico, sino ante una siniestralidad con patrones propios que requiere medidas igualmente específicas».
El uso de la motocicleta en carreteras interurbanas ha crecido tras la pandemia, e incluso en los últimos dos años se ha producido un repunte en las matriculaciones. El parque actual de las motocicletas que ruedan por España es de seis millones de vehículos y este vehículo ha demostrado ser una solución para descongestionar las ciudades y los aparcamientos y que agiliza el transporte, con más seguridad incluso que otros nuevos actores que proliferan por las ciudades, como son los patinetes. Por tanto, debemos tratar de mejorar las estadísticas de accidentalidad, para empezar señalando que los accidentes de moto donde está implicado otro vehículo (muchas veces el culpable real del siniestro) no sean tratados estadísticamente como accidentes de moto. Eso es injusto. Y después, no nos cansaremos de decirlo, hay que invertir en cursos de conducción segura, realizados en instalaciones adecuadas y con personal cualificado para mejorar la técnica y recursos de conducción de los moteros.