Una generación antisistema

MERCADOS

La generación Z engloba a los nacidos entre 1994 y el 2010.
La generación Z engloba a los nacidos entre 1994 y el 2010.

12 oct 2025 . Actualizado a las 12:29 h.

La indiferencia se ha apoderado de los nativos digitales, una generación sin grandes expectativas en el mercado de trabajo, con graves problemas de acceso a la vivienda y a la que, cada vez más, empieza a importarle todo un pimiento. Con ese andar derrengado, con sus gorras y sus sudaderas, son jóvenes que se informan por las redes sociales, sin apego a las ideologías, con poco interés por transformar las cosas y quizá más inclinados a pulsar un botón que haga saltar todo por los aires. Tal vez por una pose y porque es lo que mola, bro, que dirían ellos. «Tienes el humor rotísimo», me dijo mi hijo menor hace ya tiempo, cuando trataba de convencerle de no me acuerdo qué. La generación posterior — entre 20 y 30 años— también anda por la vida con los brazos caídos, lo cual quizá sea comprensible dadas las expectativas, pero no menos inquietante. Según el Instituto de Estudios Fiscales, cerca del 40 % de los varones entre 18 y 40 años no creen en el sistema y piensan que si no se pagara ningún impuesto viviríamos mejor. Al furor antitributario y la tolerancia hacia el fraude, se suma cómo ha ido calando el discurso contra los inmigrantes: los de fuera vienen a delinquir (en el peor de los casos) o a quitarnos el trabajo (en el mejor). En este gigantesco caladero de apáticos y enfurruñados que lleva los auriculares puestos, nadie pesca como Vox, lo que tiene inquieto a los partidos políticos en general y al PP muy en particular. El desafío no es menor, porque hay en juego conquistas sociales que costaron mucho esfuerzo consolidar: basta con mirar a Argentina para ver adónde puede conducir el malestar ciudadano y la pendiente por la que se precipita un país ante un brote reaccionario. En el espejo de Milei podemos intuir qué silueta tiene aquí la amenaza de Vox. Así que conviene estar atentos y medir bien los pasos, porque todos somos un poco responsables de lo que dimos o le quitamos a esta nueva generación. Nativos digitales, sí, pero que esconden una gran paradoja. Por cómo piensan, se parecen más a sus abuelos que a sus propios padres.